• 15-oct-2019

Cuitlahua, “Dueño de excremento” (1520)

Su nombre, se representa por un excremento, y según Rafael Tena significa “Dueño de excremento”. Otros autores han sugerido que en realidad puede hacer referencia al oro y por ello puede traducirse como “excremento divino”. Otras posibilidades son “el que tiene plata” o “el que se encarga”. Nacido a finales de la década de 1460, fue el onceavo hijo de Axayácatl, medio hermano de Moctezuma Xocoyotzin, a quien sustituyó en el trono de Tenochtitlan, y primo hermano de Cuauhtémoc, su sucesor.

Para una reflexión más amplia sobre el significado del nombre consulte este enlace:  NOMBRE DE CUITLAHUA

 

Este señor, que duró en el cargo apenas unos meses, ascendió al trono en medio de la conmoción causada por la llegada de los españoles a México y la muerte de Moctezuma Xocoyotzin. Fue capaz de organizar una resistencia que expulsó a los conquistadores de Tenochtitlan. Murió a consecuencia de un inesperado y letal aliado de Cortés, la viruela, una enfermedad desconocida hasta entonces en estas tierras.

Ya que su madre fue una princesa hija del gobernante de Iztapalapa, también llamado Cuitlahua, su padre Axayácatl lo nombró tlatoani de esa ciudad, cargo que ostentaba a la llegada de los españoles. Según algunas fuentes era un hábil político que, al lado de su hermano Cacama, tlatoani de Tetzcoco, era uno de los principales consejeros de Moctezuma II y miembro del tlathtocan, el consejo que bajo la dirección del cihuacóatl tenía entre sus atribuciones la de elegir al sucesor al trono.

Llegó a ser un destacado militar, y las fuentes lo describen como un guerrero avezado y partidario de mantenerse firme ante el enemigo, al grado que había alcanzado el rango de tlacochcálcatl . En Iztapalapa se distinguió como un gobernante con gusto por las artes y la belleza; se le atribuye la creación de magníficos jardines en esa ciudad y tenía reputación de ser un notable arquitecto.

Cuitlahua fue un firme opositor de la política asumida por Moctezuma ante la llegada de los españoles, en lo que contó con el apoyo de su primo Cuauhtémoc. A pesar de ello y en debida obediencia a su señor, recibió a Cortés en el palacio de Iztapalapa. Se encontraba entre los señores que fueron retenidos con Moctezuma por los españoles, y fue liberado cuando Cortés decidió mandarlo con otros principales a apaciguar a los mexicas que se habían sublevado tras la matanza del Templo Mayor realizada por Pedro de Alvarado. Pero Cuitlahua en lugar de pacificar a los rebeldes pasó a encabezarlos. En poco tiempo reorganizó a los mexicas, para lo cual su experiencia como jefe militar fue determinante, y en tan sólo dos días encabezaba el asalto al lugar donde se refugiaba Cortés. Entre sus primeros logros estuvo la liberación del sumo sacerdote de Huitzilopochtli, sin duda un golpe de efecto para la moral de la gente de Tenochtitlan.

En medio de este fragor es que Cuitlahua fue elegido como sucesor de Moctezuma II en el trono de Tenochtitlan; era para entonces un hombre maduro que rondaba los 50 años. En otras condiciones Cuitlahua no habría sido considerado siquiera candidato a ocupar el trono imperial, pero las cosas habían cambiado dramáticamente en el último año. Tenochtitlan se encontraba bajo un acecho inimaginable en sus tiempos de esplendor y, sobre todo, el sistema político se encontraba fracturado tanto por las disensiones en cuanto a la estrategia a seguir frente a los españoles como por la muerte de gran parte de la nobleza mexica en las batallas y en la matanza del Templo Mayor.

En favor de la elección de Cuitlahua influyeron su prestigio militar, su papel en la expulsión de los españoles de Tenochtitlan y su linaje. Además, después de rescatar a una hija de Moctezuma II, Tecuichpoch Miahuaxochtzin (más conocida como Isabel de Moctezuma), se casó con ella con el obvio propósito de reforzar su derecho de acceder al trono; a su muerte, su primo Cuauhtémoc también haría de esta mujer su esposa.

Los acontecimientos se precipitaron ante la hostilidad de los mexicas y la muerte de Moctezuma Xocoyotzin. Los españoles decidieron abandonar la ciudad e intentaron hacerlo la medianoche del 1º de julio de 1520; los mexicas que bajo las órdenes de Cuitlahua estaban preparados, les sorprendieron y les propinaron su derrota más sonora en la conquista de México.

Después de la “noche triste”, Cuitlahua llevó una intensa actividad diplomática, se ocupó de la sucesión del señor de Tetzcoco –asesinado por los españoles–, ofreció suspender los tributos de las provincias que apoyaran a Tenochtitlan, y envió embajadas a Tlaxcala solicitando su ayuda contra los españoles, que habían logrado escapar en esa dirección. En lo militar se enfocó en una serie de acciones que buscaban aislar a Tlaxcala, el sempiterno enemigo mexica que había brindado su apoyo a Cortés. No tuvo éxito, el 7 de julio perdió una batalla en un lugar llamado Tonanixpan u Otumba, en la que trataba de liquidar al ejército de Cortés e impedir su huida. Éste se recuperó y antes de emprender el asalto definitivo a Tenochtitlan fue conquistando cada uno de los puntos en los que Cuitlahua había intentando establecer bastiones.

En septiembre de 1520 d.C. se desató una epidemia de viruela, enfermedad totalmente desconocida para los indígenas, que provocó una terrible mortandad, la cual a su vez tuvo como consecuencias la falta de gente para la guerra. Cuitlahua mismo fue una de las víctimas, y murió a fines de noviembre o principios de diciembre de ese año, tras apenas unos meses al frente del imperio mexica.

Tomado de Enrique Vela, Arqueología Mexicana, Especial 40,  Los tlatoanis mexicas. La construcción de un imperio.

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