• 12-abr-2021

Escudos de armas tlaxcaltecas

Miguel Luque Talaván, María Castañeda de la Paz

Los escudos de armas de Tlaxcala son una muestra del uso de la pictografía prehispánica en algunos documentos –como los legales– emitidos por la corona española. Esta práctica es también el reflejo de la preocupación de la nobleza indígena por mantener su posición de privilegio en el nuevo orden sociopolítico surgido tras la conquista.

 

Este trabajo pretende mostrar cómo la aportación de cada uno de los señores principales en la conquista, la pacificación y el poblamiento de diferentes lugares del virreinato de la Nueva España, y el hecho de considerarse buenos cristianos, fueron méritos tenidos en cuenta por la Corona para otorgarles como merced un escudo de armas. Sin duda, la concesión de estos blasones es un elemento más que corrobora la importancia que tuvieron los distintos pueblos mesoamericanos en una conquista que, hasta ahora, se había señalado como sólo realizada por los españoles.

La riqueza pictográfica de algunos de esos escudos es realmente impresionante. Una muestra de ellos son los cinco blasones de Tlaxcala que presentamos en estas páginas y que se conservan en el Archivo Casa Ducal de Alba (Palacio de Liria, Madrid, España). En su composición se combina la más pura tradición prehispánica de pintar códices con una iconografía propia de la heráldica europea llegada a la Nueva España, lo que da como resultado interesantes piezas de carácter sincrético.

Pero además de su riqueza histórico-artística, estos blasones son importantes porque encarnan la muestra tangible de la preocupación que tuvo la nobleza indígena por obtener –en un momento de cambio– aquellos privilegios que la equipararían con la nobleza española. Todo ello sin olvidar que dichas mercedes les servirían para continuar mostrándose ante sus antiguos gobernados, y ante las autoridades hispanas, como los grandes señores que habían sido. En la búsqueda de esa doble proyección, veremos cómo junto a los símbolos de la España más noble se incorporaron elementos de la antigua pictografía prehispánica. Elementos, estos últimos, que figuraban siempre a petición de los propios interesados, puesto que su diseño partió de ellos mismos, limitándose las autoridades hispanas a reconocer –una vez estudiada la petición y, en ocasiones, con modificaciones– el diseño solicitado.

Los escudos que aquí se analizarán fueron concedidos por el rey de España, Felipe II, el 16 de agosto de 1563, como respuesta a la petición de una comisión de tlaxcaltecas que fue a España el año anterior (Gibson, 1991, p. 161). En ella iban los representantes de las cuatro cabeceras de Tlaxcala, junto con otros dos enviados más. Las mercedes de armas se otorgaron a los cuatro caciques de cada una de las cabeceras, así como a un principal. Fueron éstos: don Juan de la Cerda, de Tizatlan; don Juan Manrique de Lara Maxixcatzin, de Ocotelulco; don Antonio de la Cadena, de Quiyahuiztlan; don Francisco de Mendoza, de Tepetícpac, y don Lucas Ponce de León, principal tlaxcalteca.

La tónica general es que estos privilegios fueron concedidos en compensación por los servicios que los antepasados de los solicitantes prestaron en la conquista, además de premiar su verdadera conversión a la religión católica. Estos solicitantes eran ya los nietos –aunque en la documentación se presentan como hijos– de aquellos señores principales que encontró Hernán Cortés a su llegada a Tlaxcala, y por tanto conocedores del funcionamiento del sistema administrativo español. Fue gracias a este conocimiento que pudieron preparar muy bien sus peticiones; y resultado de ello fue la concesión de unos escudos de diseño relativamente similar. Todos están rodeados por una orla con un lema de carácter religioso escrito en latín, que responde al deseo de mostrar al monarca su verdadera conversión a la fe católica.

 

Luque Talaván, Miguel, y María Castañeda de la Paz, “Escudos de armas tlaxcaltecas”, Arqueología Mexicana núm. 82, pp. 68-73.

 

• María Castañeda de la Paz. Doctora en historia de América por la Universidad de Sevilla. Investigadora en el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM. Se especializa en la nobleza indígena del centro de México y los documentos pictográficos de esta área.

• Miguel Luque Talaván. Doctor en historia por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor en la Universidad Complutense de Madrid. Se especializa en la historia de las instituciones políticas y civiles de la América española.

 

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