• 27-nov-2020

Esculturas de Cerámica

Dúrdica Ségota

Escultura de la Mixtequilla, Veracruz

El Zapotal

Localizado en el municipio de Ignacio de la Llave, Veracruz, este sitio ha sido importante para los estudiosos del arte prehispánico a partir de los hallazgos de 1971 y las excavaciones arqueológicas realizadas bajo la dirección de Manuel Torres Guzmán, Marco Antonio Reyes y Jaime Ortega. Dentro del basamento piramidal conocido como Cerro del Gallo y en la plataforma que lo rodea se localizaron varios osarios y entierros con ofrendas que contenían numerosas figuras de barro, entre ellas las del tipo llamado “carita sonriente”. Había una ofrenda con depósitos en varios niveles; el superior contenía 19 esculturas femeninas de barro, dispuestas en fila y mirando al norte. Sus tamaños oscilaban  entre metro y metro y medio; sus rostros y su indumentaria eran variados. Algunas fueron “matadas”, es decir, sacrificadas o destruidas intencionalmente; incluso una llevaba su cabeza decapitada en el regazo. En otros niveles había figuras más pequeñas, representaciones de Huehuetéotl, copas sobre pedestales, pequeños jaguares sobre ruedas, vasijas con forma de sapo, platos, cajetes, numerosas y pequeñas figuras de cerámica, etc. Este gran conjunto estaba asociado a un enorme osario de casi cinco metros de altura, cuyos cráneos mostraban la misma deformación que se aprecia en las esculturas. Una ofrenda con esa cantidad de objetos de terracota no es una excepción en la zona, pues en el cercano sitio de Cohuite se ha encontrado una muy semejante.

No era menos impactante el adoratorio (5.80 x 3.27 m), en cuyo centro había una escultura de Mictlantecuhtli, dios de la muerte, de 1.60 m de altura, modelada en barro y sin cocer. Tiene restos de varias capas de pintura en negro, blanco, ocre, azul, verde y rojo (al igual que las paredes de adobe que la rodean por tres lados). Es una figura masculina, sentada, con rostro, torso y brazos descarnados, a diferencia de manos, piernas y pies, que están encarnados. Su posición, las piernas abiertas y los brazos apoyados en el asiento sugieren movimiento, lo cual es poco común en el arte mesoamericano.

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