• 17-ene-2020

La casa del Marqués de Apartado, Ciudad de México

Elsa Hernández Pons

Los descubrimientos hechos en el corazón de la gran capital del pueblo mexica han sido de tal importancia que han dado origen a numerosas interpretaciones sobre la monumentalidad de sus recintos sagrados, sobre los materiales constructivos utilizados, sobre su organización del trabajo para las obras públicas, así como sobre su creatividad técnica y artística  en el campo del urbanismo, de la arquitectura y de la escultura.

Exploraciones arqueológicas

Debido a que el  edificio se encontraba en uso, la excavación se redujo a espacios limitados, Las áreas de intervención fueron 33 en total, aparte de las calas hechas en paredes o techos con el  fin de detectar decorados, colores originales, materiales de construcción y agregados posteriores. La exploración arqueológica se realizó en toda la planta baja, y sólo quedaron sin investigar aquellas zonas que no pudieron desalojarse por estar en uso. Las banquetas de la calle también se trabajaron; del total de calas, cuatro corresponden a la banqueta actual, cinco al patio principal, tres a patios interiores y 21 a espacios cerrados.

En 1984 se llevaron a cabo tres sondeos, a 36 m de profundidad, para realizar  el estudio de mecánica de suelos del edificio y determinar su asentamiento sobre el nivel actual.

La información arquitectónica más abundante fue de la época prehispánica, debido a que el edificio está muy cerca del Templo Mayor excavado por el INAH (Matos, 1979). Ya indicamos que el terreno parece corresponder al lugar donde estuvieron los templos de Coateocalli o Cihuacóatl.

Los datos sobre los periodos colonial y republicano no son abundantes, pero sí suficientes para conocer las modificaciones y usos dados al edificio en sus diferentes épocas, Así, las calas de pared sirvieron para registrar los tipos de materiales constructivos y fechar la época de los muros.

Esta información se utilizó para la adecuación de los espacios por parte de la entonces Dirección de Monumentos Históricos, que permitió detectar accesos tapiados y algunos elementos interesantes, como los graffiti encontrados en dos de los cuartos de la planta baja, o las marcas en la cantería de las molduras coloniales del patio posterior, Un curioso ejemplo de cómo se confunden e interrelacionan las épocas, es que en una grieta del tercer nivel se encontraron hojas del suplemento cultural del diario Excélsior y una cajetilla de cigarros Fantasía, todas de 1924, fecha posible del trabajo de "relleno" de dicha grieta.

Observaciones  de superficie en el edificio nos permitieron registrar elementos grabados en la cantera, como el ya referido  "9 l/2" y la placa de los trabajos de 1901 y 1962, esta  última actualmente en el museo de sitio.

La información permite reconstruir una microhistoria que es reflejo, en pequeña escala, de la ocupación ininterrumpida de  la ciudad de  México. La cronología de los asentamientos localizados es muy clara y nos muestra los diferentes usos que se dieron al terreno durante más de 500 años.

Tenemos información sobre el basamento prehispánico azteca  y sobre las remodelaciones llevadas a cabo desde la construcción de la casa: la de 1806 por Manuel Tolsá, así como las posteriores, de 1900 y l961 Entender esta secuencia fue muy útil para los trabajos de restauración arquitectónica emprendidos entre 1984  y 1987.

Entre los resultados más importantes del proyecto que corresponden a la época prehispánica destacan: la interpretación de la plataforma del recinto a partir de los trabajos de 1900 y los nuevos descubrimientos, una ofrenda con presencia de decapitación humana y aspectos simbólicos, un catálogo de las esculturas localizadas y un estudio especial del gran cuauhtli-cuauhxicalli, una de las piezas escultóricas más  importantes del arte mexica.

La época que menos vestigios arrojó fue la Colonia, aunque la colección de materiales rescatados la evidencia contundentemente. La estructura arquitectónica novohispana no se encontró, pero el sistema constructivo hizo que se planteara la posibilidad de una  reutilización por parte de Tolsá de una edificación anterior, posiblemente la casa o solar colonial de los Acevedo.

La exploración de la Casa del Marqués del Apartado representa un avance importante, resultado de un trabajo interdisciplinario y del esfuerzo colectivo encaminados a un fin común: la investigación histórica de México y la conservación del patrimonio cultural.

 

Elsa Hernández Pons. Arqueóloga. Investigadora de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos, INAH.

Tomado de Elsa Hernández Pons, “La casa del Marqués de Apartado, Ciudad de México”, Arqueología Mexicana, núm. 46, pp. 42-45.

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