• 12-dic-2019

Los barrios tepanecas y mexicas en Azcapotzalco a partir de los trabajos de salvamento

Luis Córdoba Barradas

Azcapotzalco es importante para la arqueología de México: ahí se iniciaron los trabajos arqueológicos del siglo XX, y ahí se establecieron las primeras cronologías y tipos cerámicos. Por otra parte, su historia nos remite al poderoso tlatoani Tezozómoc, la formación de la Triple Alianza, el mercado de esclavos, la división de barrios de mexicanos y tepanecas, y muchos hechos más.

 

A la muerte de Tezozómoc, en 1426, hubo una cierta calma entre los pueblos del valle de Anáhuac, pues terminaba la tensión que había perdurado por varias décadas. Así, surgieron preguntas como: ¿quién de los hijos de Tezozómoc sería el sucesor en el gobierno de Azcapotzalco?, ¿acaso el nuevo tlatoani seguiría el ejemplo tiránico de su padre? Según se refiere en los documentos antiguos, un hijo suyo, llamado Tayatzin o Quetzalayatzin, debía ser el sucesor, pero el gran poder que significaba el trono de Azcapotzalco despertó la ambición. Apenas terminaban los funerales del huehue Tezozomoctli cuando Maxtla, otro de sus hijos, se apresuraba a tomar en sus manos la dirección de los destinos del pueblo tepaneca.

 

La codicia de Maxtla

Tayatzin, el legítimo sucesor de Tezozómoc, fue aconsejado por Chimalpopoca, tercer tlatoani de Tenochtitlan, para que no permitiera la usurpación, e incluso le dijo que debía matar a su hermano Maxtla, quien gobernaba Coyoacan. Pero éste se enteró de la conspiración, y sin dar tiempo para que se cumpliera el consejo, mandó ahorcar a Chimalpopoca, junto con su tlacatécatl llamado Teutlehuacatzin. En las fuentes no está muy claro, pero según parece, también fue muerto Tayatzin.

Maxtla resultó peor que Tezozómoc, pues no le importó matar a su hermano Tayatzin o a su sobrino Chimalpopoca, lo cual fue mal visto hasta por los mismos tepanecas, pues a él le correspondía gobernar en Coyoacan, en donde residía, y con su acción estaba contraviniendo una disposición dejada por Tezozómoc.

Esa serie de atropellos animó a los mexicas y texcocanos a combatir a los tepanecas, pues los sufrimientos y persecuciones habían sido demasiados, y no estaban dispuestos a soportarlos más. Itzcóatl fue electo cuarto tlatoani de Tenochtitlan, y Nezahualcóyotl de Texcoco. Iniciaron una campaña militar y uno a uno fueron cayendo los pueblos gobernados por los hijos de Tezozómoc. Los mexicas lanzaron un ataque directo sobre Azcapotzalco y los texcocanos conquistaron las demás cabeceras tepanecas, a fin de evitar el envío de refuerzos. Ante la inminente derrota, se unieron los tepanecas de Tlacopan (Tacuba) a las fuerzas mexicas, y así formaron la Triple Alianza. El asedio final de Azcapotzalco llegó, y así la capital y principal bastión del territorio tepaneca sucumbía ante las armas del “pueblo el Sol”. En el mismo corazón del “hormiguero” (Azcapotzalco) debió librarse una terrible batalla. Las consecuencias directas de la derrota fueron el saqueo, el incendio del teocalli y posteriormente el establecimiento de un mercado de esclavos en el centro de Azcapotzalco. Como curiosa coincidencia de la historia, fue también en el centro de Azcapotzalco en donde siglos más tarde, en 1821, ocurrió la última batalla de la guerra de Independencia, aunque en el primer caso la victoria fue para los mexicas, y en el segundo para los mexicanos.

A partir de la caída de Azcapotzalco, hubo un reacomodo en la organización política y tributaria de los pueblos del Anáhuac. La capital tepaneca tuvo que aceptar las condiciones impuestas a todo enemigo derrotado, se podría decir que unas capitulaciones de guerra. Respecto al gobierno, se le permitió elegir a su tlatoani tepaneca, pero dada la gran población de gente mexica o hablante de náhuatl que vivía en Azcapotzalco, se estableció una modalidad de gobierno muy singular. Habría dos tlatoanis, uno para los barrios de gente tepaneca, el Tepanecapan, y otro para los de gente mexica, el Mexicapan.

 

Los tlatoanis de Azcapotzalco

La dinastía de tlatoanis tepanecas se debió establecer en Azcapotzalco desde el siglo XIII aproximadamente; con el paso de los años al lugar fueron llegando nuevos habitantes de habla náhuatl, que llegaron a conformar la parcialidad de mexicanos. Al inicio los tepanecas gobernaron a ambos grupos étnicos, hasta la época de Maxtla, pero como se dijo, al terminar la guerra se designó a dos tlatoanis. Los nombres de esos señores se conocen por varios documentos antiguos.

La parcialidad de Mexicapan en Azcapotzalco se convirtió casi en una delegación del gobierno central de Tenochtitlan, pues en éste debían estar bien informados de lo que ocurría en el antiguo pueblo del “hormiguero”. Por ejemplo, se sabe que Oquiztzin, llamado Carlos al ser bautizado (de la parcialidad de Mexicapan), era hijo de Tezozomoctli Acolnahuácatl y nieto de Axayácatl, este último sexto tlatoani de Tenochtitlan.

Esa división en dos parcialidades perduró en la época virreinal, sólo que la forma de elegir al gobernante sufrió algunos cambios. Al parecer, al inicio del virreinato hubo dos tlatoanis, pero posteriormente se elegía uno, alternando un año el de Tepanecapan y otro el de Mexicapan. Cada una de las parcialidades estaba conformada por cierta cantidad de barrios, de tal forma que los mexicanos estaban concentrados principalmente en la zona oriente de Azcapotzalco y los tepanecas en la mitad poniente, aunque hubo algunas excepciones.

Durante la época colonial, si bien había un solo gobernador indígena, cada una de las dos parcialidades siguió conservando su tecpan o casa de gobierno, aunque éstas sufrieron un gran abandono. Por ejemplo, se menciona que para el año 1826, en ocasiones se habían encontrado delincuentes prófugos, amancebados y otros ociosos en la casa de los tecpanecos. Se dice, además, que en esta casa dormían los soldados del 11º regimiento, cuando estuvieron en el pueblo, y se solicitaba que en este tecpan se instalara la escuela, según se acordó. Mientras tanto, el tecpan de mexicanos había servido de sala capitular y estaba cerca de la cárcel, aunque muy próximo a la puerta había un horno para hacer cajetes. La situación de los tecpan en el siglo XIX presenta un doble matiz, pues por un lado eran un reflejo de las formas indígenas de gobierno ancestral, que en Azcapotzalco resistieron el transcurso de toda la etapa virreinal y perduraron hasta el México independiente. Por otra parte, su abandono deja entrever la preponderancia del sistema europeo, que desarraigaba a los grupos indígenas de su antigua cultura.

 

Luis Córdoba Barradas. Arqueólogo por la enah, investigador de la Dirección de Salvamento Arqueológico del inah. Ha excavado en varios sitios de la Cuenca de México. Se especializa en la cerámica del Posclásico de esa misma región.

 

Córdoba Barradas, Luis, “Los barrios tepanecas y mexicas en Azcapotzalco a partir de los trabajos de salvamento”, Arqueología Mexicana núm. 136, pp. 46-49.

 

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