• 12-dic-2019

Los orígenes de la dinastía real de Tula. Excavaciones recientes en Tula, Chico

María Elena Suárez Cortés, Dan M. Healan, Robert H. Cobean

Gracias a las excavaciones recientes del INAH se han recuperado esculturas tempranas en edificios monumentales, que son retratos de reyes o altos funcionarios, lo que lleva a pensar que la dinastía real de Tula probablemente se fundó hacia el siglo VII d.C., o quizá antes.

 

Gracias a las investigaciones pioneras de Jorge R. Acosta y Hugo Moedano, en los cuarenta se identificó una plaza situada 800 m al noreste del recinto monumental de Tula como un área de ocupación muy temprana, que probablemente correspondía al centro llamado Hualpalcalco, mencionado en las fuentes indígenas como el lugar principal donde vivían los toltecas antes que fundaran Tollan. Mediante el complejo cerámico identificado en sus excavaciones en Hualpalcalco, Acosta y Moedano definieron el llamado Periodo Antiguo, asociado con alfarería de la tradición Coyotlatelco, común en el Centro de México después de la caída de Teotihuacan, en el siglo VII d.C.

Luego de 30 años se realizaron otros estudios sobre Hualpalcalco. En los setenta, Eduardo Matos Moctezuma dirigió el Proyecto Tula, realizó excavaciones estratigráficas en la plaza que llamó Tula Chico y comprobó que este recinto era varios siglos más antiguo que la ciudad principal de Tula: “Tula Chico fue el centro inicial, y a partir de ese núcleo se expandió la ciudad” (Matos, 1974, p. 69). Los estudios sobre el desarrollo urbano de Tula hechos por Stoutamire y Healan, y Mastache y Crespo, indicaron que Tula Chico funcionaba como el recinto monumental de una pequeña ciudad del Epiclásico (siglos VII-IX d.C.) y que abarcaba entre 4 y 6 km2.

Las excavaciones recientes del inah han ampliado nuestros conocimientos acerca de la historia antigua de Tula Chico. El plano del recinto tiene algunas semejanzas con la plaza monumental de la gran ciudad, llamada Tula Grande, durante el Posclásico Temprano (siglos X y XI d.C.). Asimismo, la ubicación, en la plaza, del Juego de Pelota principal de Tula Chico es muy semejante a la del Juego de Pelota 2 de Tula Grande.

Las dos pirámides de Tula Chico se encuentran en el lado norte de la plaza, misma ubicación de la Pirámide B en Tula Grande. En el lado norte también hay una gran plataforma rectangular con columnas que tiene algunas semejanzas con el Palacio Quemado. La secuencia arquitectónica de Tula Chico es compleja, y la mayoría de las estructuras excavadas tienen entre tres y cuatro etapas constructivas que abarcan las fases del Epiclásico llamadas Prado (ca. 650-750 d.C.) y Corral (ca. 750-850 d.C.).

 

Esculturas de la elite

 

Durante las temporadas de 2002 y 2003, gracias al proyecto del inah se excavaron dos sectores de Tula Chico, donde se rescataron importante esculturas relacionadas con la elite. En la cima de la Plataforma Norte se exploraron dos salas de la fase Corral muy dañadas por incendios prehispánicos pero en las que, a pesar de eso, se localizaron entre los escombros numerosos fragmentos de lápidas con relieves de personajes de la elite, con vestimentas muy parecidas a las representaciones de nobles toltecas en el arte de Tula Grande.

En Tula Chico es probable que estas esculturas estuvieran en los bancos de las salas y tal vez en los techos, como decoraciones de los tragaluces. En varias lápidas se retratan personajes de la elite ricamente ataviados y en posición recostada, muy semejante a la de los personajes que Acosta encontró en las salas 1 y 2 del Palacio Quemado.

 

Suárez Cortés, María Elena, y Dan M. Healan, Robert H. Cobean, “Los orígenes de la dinastía real de Tula. Excavaciones recientes en Tula, Chico”, Arqueología Mexicana núm. 85, pp. 48-50.

 

• María Elena Suárez Cortés. Arqueóloga por la ENAH. Ha colaborado en investigaciones arqueológicas en la región de Tula durante 20 años. Elabora una tesis acerca de la arquitectura y la cerámica prehispánicas de Tula Chico.
• Dan M. Healan. Profesor de antropología en la Tulane University. Se especializa en arqueología de Mesoamérica, sociedades urbanas, análisis de la lítica y análisis estadístico. Ha dirigido investigaciones en Tula, Hidalgo, y Ucareo, Michoacán.
• Robert H. Cobean. Doctor en antropología por la Universidad de Harvard. Investigador en la Dirección de Estudios Arqueológicos del INAH. Ha colaborado en proyectos arqueológicos en el área de Tula, Hidalgo, durante más de 20 años.

 

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