• 4-jun-2020

Más de cien años de exploraciones en la pirámide del sol

Alejandro Sarabia González

La importancia de los más de cien años de exploraciones en la pirámide del sol, en Teotihuacan, reside en que se trata del edificio más grande de la antigua ciudad –cubre un área de 5.06 ha y alcanza una altura de 65 m, con una base de 225 m por lado– y a que fue diseñado como parte de un sistema urbano único en la historia del hombre, basado en un sistema general y estructurado en unidades urbanas menores, todo bajo el mismo concepto espacial y funcional.

 

El 20 de marzo de 2005 se cumplieron cien años de los inicios de las amplias exploraciones en la Pirámide del Sol de Teotihuacan realizadas por el Inspector General y Conservador de los Monumentos Arqueológicos de la Republica Mexicana, Leopoldo Batres y Huerta. Aquí presentamos el significado de dichos trabajos y de su conmemoración.

Conmemorar el centenario del inicio de las exploraciones en la monumental Pirámide del Sol de Teotihuacan de 1905 (que culminaron en 1910) es sin duda un acontecimiento singular para la arqueología mexicana, por dos razones. La primera tiene que ver con la celebración del primer centenario de la independencia de México; el gobierno de Porfirio Díaz aprovechó entonces algunos ejemplos representativos del desarrollo de los pueblos indígenas del pasado para mostrarlos al mundo y señalar con ello la grandeza y riqueza cultural del país. Estos casos fueron la Pirámide del Sol en Teotihuacan (estado de México), Xochicalco (Morelos), Mitla (Oaxaca) y La Quemada (Zacatecas). Tales sitios fueron expropiados, explorados y adecuados para su visita por el mismo Leopoldo Batres, quien de esta forma estableció las primeras zonas arqueológicas en México.

La segunda razón tiene que ver con que estos trabajos dieron principio a la “arqueología oficial mexicana”. Si bien existía ya una arqueología en México, en esos años se crea una arqueología patrocinada por el Estado y a su servicio. El tema resulta de gran interés para la investigación en aspectos tan variados como la historia y la sociología de la ciencia, la conformación del patrimonio cultural en México, el papel del Estado en la investigación científica, el compromiso del investigador, la difusión cultural del patrimonio, el papel de la historia en la sociedad moderna y el impacto de los programas oficiales en las comunidades vecinas a estos sitios arqueológicos, entre otros.

Como parte del proyecto de 1905-1910, el gobierno mexicano se propuso adecuar el entorno de la Pirámide del Sol para su visita turística. A las exploraciones de la gran pirámide siguió la compra de las propiedades colindantes en 1907. Ese año empezó la construcción del primer museo arqueológico de la región y se autorizó la construcción de un hotel (hoy sede del Centro de Estudios Teotihuacanos), así como el permiso para un singular restaurante en una gruta de origen arqueológico (que hoy se conoce como Restaurante la Gruta). También se diseñó una estación de ferrocarril en la comunidad de San Sebastián Xolalpan para los visitantes de la zona arqueológica.

Todas estas actividades provocaron cambios en la dinámica social de las comunidades vecinas a la Pirámide del Sol, pues se empleó a cientos de trabajadores en las exploraciones, en la construcción del museo, del campamento del proyecto, de la vía del tren y de un emplazamiento militar; también se dio la presencia de “turistas”, que implicó la llegada de personas e ideas ajenas a la región.

La Pirámide del Sol

El edificio más grande de la antigua ciudad de Teotihuacan cubre un área de 5.06 ha y alcanza una altura de 65 m, con una base de 225 m por lado. Sobresale de la topografía del valle y es posible apreciarlo a varios kilómetros de distancia. Su monumentalidad se debe a un volumen que alcanza el millón de metros cúbicos y es sin duda un monumento extraordinario.

Tal singularidad se debe al proyecto de sus constructores, que la diseñaron como parte de un sistema urbano único en la historia del hombre: la gran ciudad de Teotihuacan, cuya construcción, iniciada cuando menos desde 100 a.C., se extendió unos siglos después hasta ocupar un área total de 22 km cuadrados. No es posible plantear una explicación sobre la Pirámide del Sol sin tomar en cuenta la ciudad y la planificación urbana de la que forma parte. La ciudad es la materialización de un proyecto urbano basado en un sistema general y estructurado en unidades urbanas menores, todo bajo el mismo concepto espacial y funcional. La Pirámide del Sol, al igual que otros grandes monumentos como la Pirámide de la Luna y la Ciudadela, se encuentra en el centro administrativo de la ciudad.

El aspecto original del gran edifico era radicalmente diferente del actual, pues estaba compuesto de amplios taludes acabados con gruesos aplanados pintados en cuatro grandes basamentos piramidales, tal como han demostrado los trabajos a cargo de Matos. La Pirámide del Sol fue construida aproximadamente en el primer siglo de nuestra era. Aun cuando sufrió algunos cambios posteriores, fue construida en un solo momento y al parecer no cuenta con subestructuras, aunque la plataforma adosada a su fachada principal presenta tres subestructuras. Si bien se conocen los materiales y el sistema constructivo empleados, hasta la fecha se ignora la organización social que supuso la planeación y ejecución del proyecto, así como el tiempo requerido para su construcción, el motivo de sus dimensiones, su ubicación en la ciudad, su orientación y demás aspectos urbanos. La relación entre la gran pirámide y otros elementos arquitectónicos, como la gran plataforma que la rodea, el túnel que se encuentra por debajo del monumento, la distancia respecto a otros grandes monumentos, son aspectos sin resolver.

Son muchos los aspectos que aún ignoramos sobre ese gran monumento y muchos otros de Teotihuacan, pero sin duda entre sus funciones y significado social no se encontraba el de recibir energías cósmicas, ni mucho menos se dedicaba a actividades que implicaran un ascenso a ella libre, masivo y sin orden alguno. En los últimos años se han presentado un par de proyectos enfocados hacia la investigación de la Pirámide del Sol. El Instituto de Física, en colaboración con el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, estudia partículas solares específicas y al mismo tiempo se espera obtener una radiografía del monumento. Por su parte, investigadores de la zona arqueológica de Teotihuacan estudian la secuencia constructiva del monumento y su arquitectura, así como nuevas estrategias para su conservación (Sarabia, 2004).

Cien años de investigaciones arqueológicas en la monumental pirámide de Teotihuacan no han sido suficientes para indagar sus aspectos básicos y sólo han ocasionado una destrucción significativa del monumento. Asimismo, las actividades turísticas, políticas, culturales, etc., tampoco han sido las más apropiadas, y lo han deteriorado. La información con que cuenta el público sobre el monumento y el grupo humano que construyó y habitó la ciudad más grande de la América antigua, es deficiente (al grado de pensarse que los constructores fueron extraterrestres, gigantes, los aztecas…, o que en Teotihuacan sólo hay pirámides que sirven para recibir energías del cosmos o alguna otra extravagante actividad). El mal ya duró cien años, y esperamos que en este nuevo siglo la arqueología esté dedicada a generar explicaciones confiables sobre la gran civilización teotihuacana.

 

Sarabia González, Alejandro, “Más de cien años de exploraciones en la pirámide del sol”, Arqueología Mexicanam, núm. 92, pp. 18-23.

• Alejandro Sarabia González. Arqueólogo por la ENAH. Maestro en antropología y candidato a doctor en antropología por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Director del proyecto de investigación y conservación de la Pirámide del Sol desde 2004.

 

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