Nuevos hallazgos en Chichén Itzá

Peter J. Schmidt

Los trabajos en el Grupo de la Serie Inicial han permitido ampliar el conocimiento sobre el desarrollo de esta importante ciudad maya, más allá del conjunto de grandes monumentos que por décadas han acaparado la atención de estudiosos y visitantes

 

Han pasado más de cinco años desde el último resumen presentado en esta revista sobre Chichén Itzá. En esos años el proyecto del INAH en el sitio, esencial para la historia prehispánica de Yucatán, ha logrado algunos avances considerables. En el campo, en el gabinete y en el laboratorio se ha recuperado y procesado abundante material para la solución de muchas interrogantes que impiden nuestro cabal conocimiento de una de las ciudades más enigmáticas de Mesoamérica.

Desde 1999, los trabajos de campo se han concentrado en el Grupo de la Serie Inicial, uno de los núcleos de la gran ciudad situado al sur de la sección de la zona arqueológica que normalmente recorre multitud de visitantes. Es el mismo núcleo que al principio de la exploración en el siglo XIX  se bautizó como Chichén Viejo, aunque esto no significa que sus construcciones sean más antiguas que las del resto del sitio. También se le conoce como Grupo de la Fecha, en honor a la única inscripción con fecha de la serie inicial completa que se ha encontrado en Chichén Itzá. Con una extensión de aproximadamente 150 m norte-sur y 125 m este-oeste y con cerca de diez estructuras medianas y dos o tres grandes, es uno de los grupos secundarios más importantes de la zona.

Explorado en forma muy somera y con poca técnica arqueológica por Edward H. Thompson alrededor de 1900, fue parcialmente explorado por la Institución Carnegie en 1926. Ya que no fue explorado desde entonces y que, gracias a eso, no había sufrido el impacto que han causado en otras zonas del sitio las continuas limpiezas y la construcción de infraestructura, ofrecía la posibilidad de estudiar casi totalmente una parte importante de Chichén Itzá.

La manera en que la composición de la población y la organización social se reflejan en la forma y distribución del asentamiento es una de las preguntas sobre Chichén Itzá que requieren más pronta respuesta. Para ello, el estudio completo de áreas determinadas puede ser de gran ayuda.

 

El grupo de la serie inicial

 Este grupo ocupa una posición intermedia en la escala jerárquica de los diferentes grupos nucleados de Chichén Itzá. La parte central norte, donde se encuentran el Castillo, el Caracol y las Monjas, tiene obviamente un rango superior y se ha visitado y estudiado desde hace decenios. Sin embargo, para obtener una visión integral es necesario explorar en la misma forma una serie de núcleos menores y las áreas habitacionales en orden descendente de tamaño y complejidad.

Las evidencias encontradas hasta ahora permiten sugerir que los núcleos secundarios mayores funcionaron como centros residenciales en los que, además, se realizaban actividades cívicas y rituales para grupos numerosos de población, unidos por una mitología e iconografía comunes. Posiblemente la existencia de esos grupos se debía a lazos más profundos como los del parentesco y la pertenencia a uno de los grandes linajes que se sabe existían en Yucatán, en el Posclásico y en la época de la conquista. En los últimos años, gracias a los estudios glíficos se ha comprobado la presencia de algunos de estos linajes en Chichén Itzá, y el registro detallado de los relieves y los signos nominales tiende a incrementar la evidencia al respecto.

El Grupo de la Serie Inicial se levanta sobre una plataforma que contiene tres extensas superficies planas, a diferentes niveles, y está limitado por muros inclinados que van de los 50 cm a los más de 5 m de altura, según la configuración del relieve original del terreno. Está conectado con otros grupos y con el centro del sitio por medio de sacbeob  o caminos elevados. Hacia el noroeste se encuentra su entrada más espectacular: una impresionante bóveda maya da lugar a un paso ancho y alto.

La primera construcción que destaca en medio de la plaza noroeste es una plataforma circular en forma de tortuga con la cabeza y la cola esculpidas; las cuatro extremidades forman al mismo tiempo las alfardas de dos escaleras, una al oeste y la otra hacia el este, mirando al Templo de la Serie Inicial.

En el lado norte de la plaza se han excavado y consolidado dos basamentos no muy altos y sus respectivos edificios. Uno es la Casa del Tambor, construcción de dos crujías y entrada con tres vanos y dos columnas, así como un pequeño altar enfrente, al poniente; el otro es la Estructura 5C2 o “del yugo”, que tiene una ancha escalera monumental en el lado sur y una columnata que debe haber soportado un techo de material perecedero.

Cerca de la esquina noreste, después de otra entrada a un sacbé , se levanta el Templo de la Serie Inicial, que tiene una escalera hacia el oeste y un Chac Mool enfrente. Durante su limpieza y excavación pudieron definirse cuatro fases de construcción. La primera es una edificación a nivel de la plaza, con paredes burdas y estucadas; luego vienen dos fases de muros de piedra labrada de buena calidad, y finalmente está un pequeño santuario superior, construido con piedras decoradas; cabe aclarar que éstas se encuentran fuera de su contexto original pues fueron tomadas de las dos fases anteriores. Se trata del “templo” que contiene el famoso dintel, seguramente también procedente de un templo anterior o algún edificio vecino, con la fecha de serie inicial que dio nombre a todo el conjunto.

En el sentido de las manecillas del reloj, sigue otra construcción típica de Chichén Itzá: la Estructura 5C11, un conjunto de “patio-galería” semejante en su planta a la del llamado Mercado, localizado en el grupo central del sitio. Del pasillo norte proceden piedras sueltas con relieves grabados que pertenecen a una banqueta-altar y representan una procesión de señores, dioses o sacerdotes.

 

Peter J. Schmidt S. Doctor en arqueología por la Universidad de Hamburgo. Comisionado de Arqueología de Belice (1968-1973). Director del Proyecto Arqueológico Huejotzingo, Puebla, de 1973 a 1977. Investigador del INAH desde 1977. Director del Museo Regional de Antropología de Yucatán (1983-1993) y del Proyecto Arqueológico Chichén Itzá, de 1993 a la fecha.

 

Schmidt S, Peter J., “Nuevos hallazgos en Chichén Itzá”, Arqueología Mexicana núm. 76, pp. 48-55.

 

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