Semana Santa

Enrique Vela

En las celebraciones asociadas a estas fechas se manifiesta la naturaleza híbrida de las fiestas indígenas mexicanas, en las que confluyen aspectos conceptuales de raigambre prehispánica con elementos propios de la tradición católica. En esta última lo que se conmemora en Semana Santa son los últimos días de la vida de Jesús: de su entrada a Jerusalén, en el domingo de Ramos, a su resurrección, en el domingo de Pascua. Aunque existe un canon para la celebración, lo cierto es que éstas presentan rasgos distintivos en las distintas partes del mundo y México no es la excepción.

Entre esas celebraciones se encuentran algunas mayormente apegadas al rito católico –como la Pasión en Iztapalapa o las procesiones de Taxco y San Luis Potosí– y otras en las que proliferan elementos que corresponden más a la concepción indígena del mundo. Las celebraciones indígenas de Semana Santa buscan recrear la lucha entre las fuerzas opuestas, que a final de cuentas da lugar a la existencia del mundo. Por ello contienen elementos que recuerdan la Pasión de Cristo (en cierto sentido una alegoría de la lucha entre el bien y el mal), la conquista española y la renovación de la naturaleza –en buena medida marca el inicio del ciclo agrícola. Entre esas celebraciones vale destacar las de los rarámuris de Chihuahua y los coras del Gran Nayar.

 

Enrique Vela. Arqueólogo por la ENAH, editor, desde hace 30 años trabaja en el ramo editorial.

 

Vela, Enrique, “Semana Santa”, Arqueología Mexicana, edición especial núm. 77, pp. 26-29.