En la época prehispánica México fue albergue de un amplio abanico de culturas, cuyas pautas específicas de desarrollo estuvieron influidas, entre otros factores, por la gama de condiciones ambientales que les ofrecía este territorio.
Durante miles de años, sus pobladores fueron grupos nómadas de cazadores-recolectores que supieron explotar con eficacia distintos ecosistemas. A la larga, la combinación de las prácticas culturales propias de algunos de esos grupos con las características específicas de ciertas regiones, propició las condiciones para la adopción de la agricultura como medio principal de subsistencia, y con ello la definición de dos de las áreas del México antiguo: Mesoamérica y Aridamérica. En la primera habitaron sociedades sedentarias agrícolas que, a lo largo de miles de años, fueron actores de uno de los desarrollos más originales y vigorosos de la antigüedad. Con ellas convivieron grupos, ubicados en el área que se ha llamado Aridamérica, que durante toda la época prehispánica conservaron su carácter nómada y fueron capaces de enfrentar con éxito las duras condiciones ambientales del Norte de México. A partir del primer siglo de nuestra era, parte de la región Aridamericana fue ocupada por pueblos sedentarios relacionados con la zona de Oasisamérica, la que abarcaba parte del suroeste de Estados Unidos y del Norte de México.
Aridamérica
Las sociedades de esta región semiárida conservaron por milenios un modo de vida nómada y una subsistencia basada en la caza-recolección. La permanencia de esos grupos debe verse como una exitosa adaptación y sobrevivencia ante un medio especialmente difícil. Para ello contaban con un instrumental básico pero de probada eficacia, lo que en sí mismo constituye un notable logro cultural.
Oasisamérica
Abarcaba partes del Suroeste de Estados Unidos y del Norte de México, y era habitada por grupos sedentarios agrícolas que llegaron a poseer manifestaciones culturales complejas. Oasisamérica incluye tres grandes culturas: anasazi, hohokam y mogollón. Esta última es la que se extendió sobre el norte del actual territorio mexicano y es a la que se relaciona el sitio oasisamericano más importante: Casas Grandes o Paquimé.
Mesoamérica
A partir de 2500 a.C. gran parte del territorio que ahora ocupan la República Mexicana y algunos países centroamericanos albergó uno de los desarrollos más originales del mundo antiguo. Esa área cultural es conocida como Mesoamérica. Es un territorio de extraordinaria riqueza natural en el que se encuentran diversos medios ambientales, que abarcan desde extensos litorales marinos hasta altas montañas, cada uno con un gran potencial productivo y una gran disponibilidad de materias primas específicas. Esa diversidad ecológica se vio reflejada en la de las culturas que la habitaron, y propició el establecimiento, desde épocas tempranas, de redes de intercambio, uno de los factores fundamentales en la integración de la zona mesoamericana. Independientemente de la configuración territorial que adoptó en distintas épocas, que sin duda se derivaba de las modalidades específicas en que se daban las relaciones entre sus distintos grupos, el área mesoamericana ha sido dividida en varias regiones, cada una de las cuales corresponde a un espacio en el que se desarrollaron culturas con rasgos particulares, si bien éste no es el único criterio utilizado en la regionalización, pues se consideran además otros factores, principalmente la asociación con condiciones geográficas determinadas.

