• viernes, 21 de septiembre de 2018

El nombre de Xochicalco antes del siglo XVI: ¿Totolhuacalco?

Silvia Garza Tarazona

A lo largo del tiempo, los nombres de los pueblos van cambiando o se va perdiendo su origen o significado; puede perderse el nombre mismo o el idioma en que se pronunciaba, lo cual puede ser producto de una invasión, una conquista, las hazañas de un prócer, etc. Desconocemos el nombre original de la zona arqueológica de Xochicalco, Morelos, sólo sabemos que la primera vez que aparece en la literatura con este nombre fue cuando fray Bernardino de Sahagún, al tratar de averiguar sobre los antepasados de los indígenas, éstos le refirieron que en los territorios de Cuauhnáhuac (Cuernavaca) había un edificio llamado Xochicalco, aunque esto no quiere decir que la ciudad se llamara así.
En primer lugar, ni siquiera tenemos la certeza de cuál era la filiación étnica de sus habitantes. En vista de que en la región en que se ubica Xochicalco convergían tres lenguas: nahua, matlatzinca y otomí, los especialistas piensan que puede ser cualquiera de las tres.

El segundo gran problema es que Xochicalco tuvo un violento final: todo fue saqueado, destruido, dispersado, quemado y, por último, abandonado. Debió ocurrir tal violencia, que tuvieron que pasar unos 100 años para que algunos pobladores se asentaran en el sitio y escogieran lugares que no fueran visibles desde abajo del cerro.

Gracias a que Xochicalco cuenta con amplios textos esculpidos en piedra, la investigación y recopilación de todos ellos permite deducir cuál fue el nombre del lugar. Hay un glifo que por su asociación y posición podría ser lo que estamos buscando. Aparece, hasta el momento, en tres diferentes textos arqueológicos de Xochicalco: la Piedra del Palacio (Museo Cuauhnáhuac, Cuernavaca, Morelos); la Piedra 13 Caña (bodega del museo de sitio de Xochicalco); la Estela 2 (Museo Nacional de Antropología, ciudad de México), y en un mural de una subestructura de Cacaxtla, Tlaxcala.

El sistema de escritura desarrollado en el Altiplano Central seguramente tuvo sus orígenes en Teotihuacan -durante el periodo Clásico-, se consolidó en Xochicalco - durante el Epiclásico-, y se modificó poco hasta la llegada de los españoles. En este sistema los nombres se escriben con jeroglíficos que, asociados entre sí, complementan un mensaje, sin ser una exacta trascripción del lenguaje oral. Con este sistema se representaron personajes, deidades, detalles arquitectónicos, objetos personales, flora,  fauna, etc.

Cada glifo está formado por uno o varios grafemas, que son representaciones de objetos fácilmente reconocibles. Estos grafemas no son imágenes fieles sino representaciones codificadas, creadas de acuerdo con las normas conceptuales establecidas por una cultura determinada. Las diferencias significativas entre ellos son señaladas por la estilización de los grafemas, la simplificación de rasgos no relevantes y la exageración de aquellos que sí lo son. Otra característica del sistema son las variantes en los grafemas y en la composición estética del texto. Por ejemplo: una cabeza o una pluma nos habla de todo el animal; los árboles podían representarse por tres ramas, aunque en el caso de que la imagen se encuentre al margen del texto, sólo se representaban dos ramas hacia el interior del mismo.

El glifo que encontramos como posible nombre de Xochicalco, es decir, su topónimo, está compuesto por dos grafemas: una forma escalonada y la cabeza de un guajolote, la que puede adoptar diferentes posiciones puede estar sobre el glifo escalonado o dentro de éste.


En la Piedra del Palacio el topónimo está en el ángulo inferior izquierdo y  sobre él se encuentra un personaje sentado y con un gran penacho. Su nombre es 2 Movimiento y su sobrenombre está representado por un personaje que carga medio juego de pelota -en cuyo interior hay un medio Sol- y es llamado '"el cargador del universo". Este personaje también se encuentra representado en la Pirámide de las Serpientes Emplumadas, en Xochicalco, al centro del talud de la fachada del lado derecho. Es el único personaje de todas las representaciones que hay en la pirámide que tiene nombre y sobrenombre: la posición de privilegio que tiene muestra su jerarquía en Xochicalco, por lo cual podemos deducir que en la Piedra del Palacio el señor está sentado sobre el topónimo de su pueblo. En un fragmento de la llamada Piedra 13 Caña el glifo se encuentra en el ángulo superior izquierdo, sobre la techumbre de un edificio. En la Estela 2 el glifo está en la parte posterior y bajo él se encuentra las fechas correspondientes a los años 9 y 13 rayo solar.

 

Silvia Garza Tarazona. Maestra en antropología con especialidad en arqueología, por la ENAH. Investigadora del Centro INAH Morelos. Trabaja en el Proyecto Xochicalco, Morelos, desde 1984.

 

Garza Tarazona, Silvia, “El nombre de Xochicalco antes del siglo XVI: ¿Totolhuacalco?”, Arqueología Mexicana núm. 55, pp. 56-57.

 

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