• 13-sep-2019

Hallazgos recientes en Ek’ Balam

Leticia Vargas de la Peña, Víctor R. Castillo Borges

Muchos han sido los hallazgos en Ek’ Balam, todos de gran importancia cultural y artística: fachadas decoradas, esculturas, murales, una tumba real y numerosos textos glíficos constituyen un verdadero tesoro de información arqueológica.

 

Después de diez años de trabajo en el sitio arqueológico de Ek’ Balam, que significa “estrella jaguar”, hemos tenido la fortuna de recuperar y conservar sorprendentes ejemplos de su arquitectura, entre ellos fachadas y murales magníficamente conservados, y muchos textos glíficos que nos han permitido conocer una parte de la historia de Ek’ Balam, principalmente de su periodo de mayor desarrollo en el Clásico Tardío/Terminal (600-850/900 d. C.).

La mayoría de esos vestigios y la información se ha recuperado en los últimos ocho años, que han sido dedicados exclusivamente a la excavación, restauración y conservación de la Estructura 1, a la que llamamos la Acrópolis. Los primeros cuatro años fueron de continuos descubrimientos y hubo un avance muy rápido en las investigaciones, principalmente en la temporada de campo 1998-2000. Sin embargo, los cuatro años más recientes han sido primordialmente de conservación y de muy poco avance en las exploraciones, debido a los recursos insuficientes.

Muchos datos de Ek’ Balam se han obtenido gracias a las inscripciones pintadas o labradas en la piedra realizadas por mandato de Ukit Kan Le’k Tok’, “el padre de las cuatro frentes de pedernal”, el primer rey conocido. Fue iniciador de una dinastía y bajo su liderazgo el reino de Talol alcanzó su apogeo; aunque no se conoce el significado de Talol, lo más probable es que éste haya sido el nombre del reino y Ek’ Balam el de su ciudad sede. Ese gobernante también fue el constructor de la mayor parte del suntuoso palacio que ahora conocemos como Acrópolis y de muchas otras obras. Asimismo, fue impulsor de los avances técnicos y culturales, así como de la riqueza arquitectónica y decorativa, cuyos mejores ejemplos se encuentran en el palacio real, sede del poder del reino de Talol.

 

La Estructura 1 o Acrópolis

En este enorme y complejo edificio –de 162 m de largo, 68 de ancho y más de 32 m de altura (cuando estaba en pie el templo que la coronaba debió tener unos seis metros más)– se han liberado hasta la fecha 72 cuartos de diversas dimensiones y características; tiene seis niveles distribuidos en un cuerpo central y dos alas en las que hay sendas plazas con varias  estructuras cada una. Los seis niveles y sus muchos aposentos están comunicados por medio de un gran número de pasillos y escalinatas, algunos de ellos abovedados y subterráneos.

Todos los niveles constructivos y los recintos de la Acrópolis tienen características muy especiales y detalles relevantes, pero es imposible hablar de todos ellos en este espacio, por lo que nos centraremos en los que consideramos más sobresalientes, que se encuentran en los niveles cuarto y quinto.

Cuarto nivel: las fachadas teratomorfas. En el ala oeste del cuarto nivel de la Acrópolis se encuentran los cuartos llamados 35 Sub, 42 Sub y 43 Sub, que tienen las tres fachadas mejor preservadas de Ek’ Balam; en la época prehispánica fueron cubiertos especialmente con un muro que las ocultó y protegió, por lo que se conservaron en magníficas condiciones hasta su liberación en 1999-2000. Este recubrimiento tan bien elaborado, que evitó su deterioro, se debió a la función especial de los recintos, la cual es evidente por la decoración de su fachada. La Estructura 35 Sub es la Sak Xok Naah (“la casa blanca de la lectura”) de Ukit Kan Le’k Tok’ (Lacadena, 2003), y al morir este rey fue destinada para albergar la cámara funeraria en la que se depositaron sus restos mortales, junto con una rica ofrenda con más de 7 000 piezas de diversos materiales, entre las que destacan objetos de concha y caracol.

En las tres fachadas, y de manera especial en la central, es evidente la alta calidad técnica y artística en el modelado del estuco, tanto de altorrelieve como de bulto. En esos tres recintos, de evidente carácter ceremonial, se refleja la cosmogonía prehispánica maya relacionada con la resurrección en el inframundo, al que se accedía al ser “tragado” por las fauces del monstruo terrestre. En este caso el monstruo está representado en el conjunto de la fachada y la banqueta: una enorme boca rodeada de grandes colmillos y con la frente –el friso– coronada con siete personajes (aunque uno de ellos no fue localizado) en posiciones poco comunes y con majestuosos atavíos (Vargas y Castillo, 2001, pp. 146-147).

Quinto nivel: los pórticos columnados . El quinto nivel es muy diferente de los demás de la Acrópolis; tiene dimensiones más reducidas y tanto en el ala poniente como en la oriente una de las edificaciones sobresale entre las demás por su conformación, pues se trata de pequeños cuartos centrales rodeados por pórticos columnados. Éstas son, hasta ahora, las únicas construcciones de Ek’ Balam que tienen columnas.

En el interior del cuarto 57 o Pórtico Columnado Oeste localizamos una ofrenda formada por siete vasijas del tipo Espita Aplicado. Junto al cuarto 55 o Pórtico Columnado Este –que no ha sido liberado completamente– encontramos una escultura a la que llamamos “la reina sin cabeza”, colocada en una especie de nicho resultado de la modificación de un sector del pórtico; representa a un personaje femenino sentado sobre un trono bajo y con una bella vestimenta elaborada con cuentas. Durante la liberación de ambos recintos recuperamos restos de estuco modelado y pintado con vivos colores, lo cual indica que los frisos estuvieron profusamente ornamentados.

En este mismo nivel y junto a los pórticos columnados descritos se conservan, como testigos de una etapa constructiva anterior de la Acrópolis, las esquinas de un basamento que en alguna época constituyó la cima, pero que fue cubierto por completo posteriormente, al modificarse el edificio. Al liberar esta área decidimos dejar al descubierto esos elementos debido a su especial decoración. Las esquinas son redondas y están formadas por tres cuerpos escalonados, en cada uno de las cuales se modeló un mascarón de estuco: en la esquina noreste no se conservó el estuco; aunque la noroeste no ha sido liberada, aparentemente conserva su ornamentación; la esquina sureste está  bastante deteriorada y sólo se conservaron dos mascarones incompletos; en la esquina suroeste se preservó casi la totalidad de los dos primeros cuerpos inferiores y una mínima parte del mascarón superior. Esos mascarones son otras representaciones del monstruo terrestre.

 

• Leticia Vargas de la Peña. Arqueóloga. Investigadora del Centro INAH Yucatán y directora del proyecto Ek’ Balam. Se dedica al estudio de la arquitectura y la iconografía de Ek’ Balam.

• Víctor Rogerio Castillo Borges. Arqueó - logo. Investigador del Centro INAH Yucatán. Codirector del proyecto arqueológico y responsable del proyecto de registro y análisis de los estucos de Ek’ Balam.

 

Vargas de la Peña, Leticia, Víctor Rogerio Castillo Borges, “Hallazgos recientes en Ek’ Balam”, Arqueología Mexicana núm. 76, pp. 56-63.

 

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