La extinción de la megafauna

Joaquín Arroyo Cabrales et al.

Museo Paleontológico de Santa Lucía Quinametzin

Sala 2. El mamut, icónico animal del Pleistoceno Final

Extinciones

Durante el Pleistoceno Tardío, mamíferos de gran talla, incluyendo los proboscídeos, se extinguieron en la mayor parte de la Tierra, y aunque originalmente los hábitats de todos los continentes los podían sustentar, las pocas especies aún existentes se hallan fundamentalmente en África y Asia tropical.

Este intervalo coincidió con modificaciones climáticas que incluyen la última gran glaciación que hubo en el planeta y las variaciones interglaciares. Asimismo, esta disminución de especies de megamamíferos coincide con la expansión global de los homínidos hacia el Cuaternario final, hace alrededor de 200 000 años.

Por ello, desde fines del siglo XIX se han contrastado dos grandes modelos para explicar las extinciones pleistocénicas: aquellos que implican fenómenos naturales, desde interacciones biológicas entre organismos (competición, desplazamiento ecológico, etc.), cambios climáticos, eventos geológicos (por ejemplo, vulcanismo), hasta eventos catastróficos, como la caída de un meteorito.

Por otro lado, están aquellos que señalan que fue la presencia humana la que condujo directa (caza) o indirectamente (enfermedades introducidas, destrucción del hábitat, etc.) a la defaunación o disminución en las poblaciones de las especies de mayor envergadura y su posterior extinción. En los últimos años se ha preferido considerar que hubo un efecto sinergético entre ambos modelos, que llevó a las especies de megafauna a su desaparición. En cualquier caso, al disminuir la talla de los mamíferos, los cuales tienen una influencia desproporcionada en la estructura y función de los ecosistemas, la biosfera terrestre se ha rediseñado.

Imagen: Manada de mamuts en Santa Lucía hace 10 000 años. Ilustración: Arte Digital: © Sergio de la Rosa.

Joaquín Arroyo Cabrales. Doctor en zoología por la Texas Tech University y jefe del Laboratorio de Arqueozoología del INAH. Miembro del SNI-Conahcyt. Co-coordinador del proyecto: “Prehistoria y paleoambientes en el noroeste de la Cuenca de México”.

Federico Sánchez Quinto. Investigador del Instituto Nacional de Medicina Genómica. Sus líneas de investigación son ecología y biología evolutiva, así como genética, genómica y bioinformática.

Víctor Adrián Pérez Crespo. Investigador del Instituto de Geología de la UNAM, miembro del SNI-Conahcyt. Sus líneas de investigación son geoquímica isotópica, paleoecología y paleontología de la conservación.

Alejandro López-Jiménez. Arqueólogo por la ENAH, colaborador del Laboratorio de Arqueozoología del INAH en múltiples proyectos de campo.

Esta publicación puede ser citada completa o en partes, siempre y cuando se consigne la fuente de la forma siguiente:

Arroyo Cabrales, Joaquín et al., “Sala 2. El mamut, icónico animal del Pleistoceno Final”, Arqueología Mexicana, edición especial, núm. 110, pp. 18-25.