• 28-nov-2020

La Piedra de Tízoc

Claude-François Baudez

La conversión de los ídolos

La Piedra de Tízoc es un monolito cilíndrico de andesita que mide 265 cm de diámetro, 94 de altura y pesa 9.5 toneladas. Su canto presenta 15 escenas de captura en las que el vencedor es el rey Tízoc; el vencido, asido por los cabellos, representa una provincia conquistada, identificada por el glifo que lo acompaña. El soberano mexica mandó realizar este monumento entre 1481 y 1486. José Fernando Ramírez fue el primero, en 1869, en reconocer conquistas en las escenas y en identificar al vencedor como el tlatoani Tízoc, nombrado una vez con su glifo, que consiste en una pierna con cicatrices causadas por el autosacrificio. Es opinión general que las 15 ciudades, representadas por los guerreros vencidos, no fueron todas conquistadas por Tízoc.

La interpretación de la cara superior del monolito y de su función ha sido muy discutida por los numerosos autores que han examinado este monumento desde su último descubrimiento en 1791 (Matos y López Luján, 2009). La cara superior muestra una imagen “genérica” del Sol con anillos concéntricos alternados, que pueden ser lisos o de cuentas. En el contorno se alternan rayos solares, lancetas para el autosacrificio y cuentas (chalchihuites). Hoy el centro de la composición está ocupado por una cavidad circular de 46 cm de diámetro y 15 cm de profundidad, cuyos relieves fueron irregularmente labrados en casi la mitad de su circunferencia. Un canal parte de la cavidad central y se dirige directamente hasta el borde del cilindro para bajar verticalmente a lo largo del canto, destruyendo parte de la ornamentación tallada.

A pesar de los golpes asestados en los costados, la cavidad seguramente es de origen, porque encaja perfectamente en el centro de la composición. En cambio, el canal fue excavado después de haber sido terminada la escultura, destruyendo los relieves y atentando así contra la integridad de la escultura. Es improbable que los mexicas hayan sido los autores de tal modificación, que sólo podía asemejarse a una profanación; por este motivo, nosotros lo atribuimos a los españoles de los primeros años de la conquista.

 

Claude-François Baudez (1932-2013). Fue director de investigación honorario del Centre National de la Recherche Scientifique de Francia. Realizó investigaciones arqueológicas en Costa Rica, Honduras y México.

Baudez, Claude-François, “La conversión de los ídolos”, Arqueología Mexicana, núm. 122, pp. 18-19.

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