• 16-oct-2019

Mesoamérica y la tradición cultural del Occidente mexicano. Una introducción a la arqueología regional

Mesoamérica y la tradición cultural del Occidente mexicano. Una introducción a la arqueología regional

Efraín Cárdenas García

 

En este número de Arqueología Mexicana se han reunido los trabajos más recientes llevados a cabo en la región, contribuciones que intentan responder una pregunta central: ¿qué papel desempeña el Occidente mexicano en la arqueología mesoamericana?

 

La imagen popular del arqueólogo como un explorador de ciudades perdidas ha quedado enterrada en el pasado. En la actualidad, la arqueología es una disciplina con un doble papel: académicamente se empeña en la generación de nuevos conocimientos y la formación de nuevos investigadores, pero sus acciones también tienen implicaciones políticas, sociales e incluso ambientales. Panameño y Nalda (1977) describieron la arqueología como una disciplina científica inmersa en una estructura política que ejerce cierto dominio al configurar algunas de sus prioridades. Bajo este contexto, el arqueólogo busca un equilibrio, procurando resolver problemas teóricos y técnicos, reconstruyendo las historias regionales, y a la vez volverse factor activo en el desarrollo social. En este número de Arqueología Mexicana se han reunido los trabajos más recientes llevados a cabo en la región; contribuciones que intentan responder una pregunta central: ¿qué papel desempeña el Occidente mexicano en la arqueología mesoamericana?

Un poco de historia

Las investigaciones arqueológicas en el estado de Michoacán comenzaron hace poco más de un siglo. En 1887, cuando Francisco Plancarte y Navarrete, un sacerdote preocupado por conocer el pasado y conservar los sitios arqueológicos en el valle de Jacona-Zamora, recuperó por primera vez con un gran razonamiento práctico datos y objetos arqueológicos, lo hizo de manera tan ordenada y sistemática que puede hablarse del inicio de la arqueología en Michoacán. Particularmente significativo es el hecho de haber controlado lo que ahora los arqueólogos identificamos como contexto, lo que nos permite ubicar y analizar la totalidad de los elementos depositados o abandonados en un lugar como parte de un mismo evento y por lo tanto esenciales para explicar los sucesos del pasado.

Otro investigador pilar de la disciplina en Michoacán fue Nicolás León; de conocimientos enciclopédicos, recuperó información histórica, lingüística, arqueológica y botánica. En su legado sobresale la creación del Museo Michoacano y la publicación de la revista Anales del Museo Michoacano, en 1888. En sus publicaciones señalaba la necesidad de definir los rasgos materiales de la cultura tarasca, ahora autodenominada purépecha por los propios herederos de esta notable cultura ancestral. Se preocupó además por temas como la aritmética, la medicina y la antropología física; por problemas de investigación como la metalurgia prehispánica, el calendario de los tarascos y el significado de documentos históricos como la Relación de Michoacán y el Lienzo de Jucutacato.

 

Cárdenas García, Efraín, “Mesoamérica y la tradición cultural del Occidente mexicano. Una introducción a la arqueología regional”, Arqueología Mexicana, núm. 123, pp. 29-36.

 

Efraín Cárdenas García. Arqueólogo, doctor en arquitectura y profesor investigador del Centro de Estudios Arqueológicos de El Colegio de Michoacán.

 

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