• miércoles, 18 de julio de 2018

Monedas del siglo XVI en la ciudad de México

Ma. De Jesús Sánchez Vázquez, Alberto Mena Cruz

 

Encontrar monedas en las excavaciones que se realizan en la ciudad de México es cosa común en nuestros días. Aunque no se trate del tesoro de Moctezuma ni de la olla con doblones de oro que cuenta la leyenda, el hallazgo es importante, sobre todo si las monedas pertenecen a un periodo temprano de la historia novohispana.

Con motivo de la construcción de la línea B del Metro se realizaron excavaciones en el cruce de Eje 1 Norte y Brasil, donde se localizaron tres empedrados correspondientes a la calzada que llevaba al Tepeyac, así como algunas de las construcciones que se encontraban alineadas con ella. Al oriente, en lo que parece ser el patio de una de éstas se encontró, a una profundidad de 2.49 a 2.62 m, un piso hecho con nódulos de tezontle de 0.10 m de diámetro, el cual sólo se presentó en la mitad sur del sondeo. Asociadas a este piso se localizaron, en posición vertical, 25 monedas: 12 de 4 maravadíes, 12 de 2 maravadíes y una de 4 maravadíes del tipo conocido como Santo Domingo (Sobrino, 1989, p. 21).

Antes de que los españoles pisaran territorio mexicano, sus antiguos habitantes, además de practicar el trueque, asignaban un valor determinado a productos como granos de cacao, telas de algodón, cuentas de jade y polvo de oro, los que utilizaban para adquirir bienes y servicios.

 

Acuñación de moneda

Una vez consumada la conquista, los metales que antaño sólo se empleaban en la manufactura de complejos ornamentos adquirieron otro valor y con ellos se elaboraron monedas, un nuevo símbolo de intercambio que, junto con el trueque y las semillas de cacao, predominó en el mercado de la naciente colonia.

Así, se sabe que, mediante real cédula expedida el 11 de mayo de 1535, el virrey don Antonio de Mendoza, ordena:

... fundar la Casa de Moneda de México, se prescriben las denominaciones y los tipos de moneda que deberían de acuñarse; conforme a ello, alrededor del mes de abril de 1536, comenzaron a labrarse monedas de plata de un cuarto de real (cuartilla), medio (medio real), un real (sencillo), dos reales (real de a dos), y tres reales (real de a tres) (ibid., pp. 17-19).

 

Ma. de Jesús Sánchez Vázquez. Arqueóloga por la ENAH. Investigadora de la Dirección de Salvamento Arqueológico. Ha realizado diversos trabajos de investigación en la Cuenca de México, principalmente sobre el Posclásico.

Alberto Mena Cruz. Pasante de arqueología por la ENAH. Investigador de la Dirección de Salvamento Arqueológico. Ha realizado diversos trabajos en los proyectos Atlas, Alaquines, S.L.P. (dependiente de la FAIC), Cantona y Cuenca de México.

 

Sánchez Vázquez, Ma. De Jesús, Alberto Mena Cruz, “Monedas del siglo XVI en la ciudad de México”, Arqueología Mexicana  número 65, pp. 72-75.

 

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