Petrograbados marinos de Acapulco

Jorge Cervantes et al.

En los cerros y costas que rodean las bahías de Acapulco, los antiguos habitantes grabaron en piedra símbolos relacionados con su cosmovisión. Estos petrograbados, ubicados en laderas, miradores naturales y zonas próximas al mar, reflejan la estrecha relación entre el paisaje y las prácticas culturales prehispánicas. La mayoría se asocia con antiguos asentamientos hoy desaparecidos.

Entre los sitios más importantes con petrograbados se encuentran: Playa Majahua, con representación de la vida marina y una figura humana de carácter ritual; La Sabana, con representaciones de monos araña, aves, peces y símbolos calendáricos, además de imágenes de Tláloc, y Palma Sola, con figuras antropomorfas, geométricas y zoomorfas en paneles que podrían simbolizar corrientes de agua y animales acuáticos.

La mayoría de los petrograbados fueron elaborados sobre grandes bloques de granito y presentan una amplia variedad de motivos. Estos grabados se han documentado en: Playa Majahua, La Sabana, Palma Sola, Cerro Tambuco, Colonia La Mira, Cerro Potrerillo, Colonia Jardín Mangos, Caleta-Caletilla, La Roqueta, Punta Diamante, Revolcadero, Zapotillo y El Coloso (fig. 2).

Las costas de Acapulco constituyen un corredor arqueológico esencial para comprender los procesos culturales del sur de México. En sitios como Playa Majahua, La Sabana y Palma Sola los vestigios abarcan del Arcaico Tardío (ca. 3600 a.C.) al Clásico (750 d.C.), lo que refleja la estrecha relación de las comunidades con el entorno marino.

El sitio de Playa Majahua representa una de las ocupaciones más tempranas del litoral guerrerense. Las investigaciones iniciadas en la década de 1960 por Charles Brush y Ellen Sparry identificaron fragmentos de la cerámica Pox, inicialmente fechada hacia 2240 a.C. y considerada durante mucho tiempo la evidencia más antigua de alfarería en el estado. Estudios estratigráficos posteriores ajustaron la cronología, y ubicaron la ocupación entre 3600 y 1400 a.C., del Arcaico Tardío al Preclásico Temprano. Las comunidades que habitaron el área fueron grupos de pescadores que desarrollaron una tradición cerámica temprana y aprovecharon de manera intensiva los recursos marinos y lacustres.

En este sitio, los petrograbados de la franja litoral son un testimonio de la cosmovisión de los antiguos pobladores. En las rocas cercanas al mar se representaron especies como la ballena jorobada, el pez vela y el pez mero

Para leer más...
Cabrera Guerrero, M., Los antiguos pobladores de Acapulco. Proyecto Arqueológico Renacimiento, INAH, México, 1990.
Kennett, D.J., B. Voorhies y J. Gómez, “Reconsidering the age and typological character of ‘Pox Pottery’ from Guerrero, México”, Latin American Antiquity, 32 (3), 2021, pp. 503-516.
Manzanilla, R., y A. Talavera, Las manifestaciones gráfico-rupestres en los sitios arqueológicos de Acapulco, INAH, México, 2008.

Jorge Cervantes. Antropólogo físico por la ENAH. Responsable del proyecto “Costumbres funerarias en el estado de Guerrero”.
Antonio Hermosillo Worley. Antropólogo con especialidad en arqueología por la Universidad de las Américas, Puebla. Desde 2011 colabora en el Centro INAH Guerrero en el proyecto “Protección técnica y legal del patrimonio arqueológico y paleontológico estatal”.
Cuauhtémoc Reyes Álvarez. Estudió arqueología en la ENAH. Responsable de control y seguimiento de proyectos en el Centro INAH Guerrero, brindando apoyo al área de Arqueología.

Tomado de Jorge Cervantes et al., “Petrograbados marinos de Acapulco”, Arqueología Mexicana, núm. 196, pp. 58-61.