• 8-may-2021

Una herramienta prehispánica

Alejandro Pastrana

Núcleos y navajas prismáticas

El proceso de elaboración de las navajas prismáticas comienza en los yacimientos de obsidiana donde después de extraer y seleccionar la materia prima se tallaban los núcleos subprismáticos o macronúcleos. Posteriormente, éstos se transportaban desde el yacimiento hasta los lugares en los que se extraían las navajas por presión, que se utilizaban en los talleres artesanales, los mercados y las unidades habitacionales. El núcleo prismático fue un elemento que facilitaba el transporte. De un núcleo de 12 cm de diámetro por 15 de largo se obtenían cerca de 160 navajas prismáticas uniformes, dependiendo de los errores de talla y de la calidad de la obsidiana. La navaja prismática de obsidiana es probablemente el instrumento prehispánico más estandarizado en forma y técnica de elaboración, por el máximo aprovechamiento de la materia prima; también es el instrumento más uniforme y eficiente para funciones de corte-desgaste. Estas características explican su amplia distribución y utilización en Mesoamérica. Sobre las navajas y sobre su uso, en los primeros años de la Colonia se decía lo siguiente:

El oficial de las navajas de la tierra sácalas de piedra negra con un instrumento de palo, estribando con los pies, y con las manos, y cada vez hace saltar una navaja de   la misma piedra, y las navajas que así saca unas son para rapar la cabeza, y otras   para otra cosa; unas salen de la superficie y otras tienen cazo, y otras son de dos   filos, y otras para raer los meollos del maguey para que manen; y algunas de estas     navajas son blancas, y otras jaspeadas, y otras amarillas, y otras comunes, que son  buenas para raer las sedas, o cerdas de puercos, cuando los matan, después de  chamuscados (Sahagún, 1992, p. 572).

Entre los mexicas, algunos de los oficios más importantes eran los de amantécatl o plumajero, tlacuilo o pintor, zuquichiuhqui o alfarero; tlatecqui o gematista y teucuitlapitzqui u orfebre. Sobre el uso de la obsidiana, se afirmaba:

Y aquello con que cortaban eran navajas de obsidiana, a las cuales les agregaban un      madero de sabino (ahuehuetl), sobre el cual cortaban la pluma fina. La fama general   es que fue esto hasta el tiempo del rey Ahuizotl... Entonces poco a poco, fueron     descubriendo, fueron inventando, fueron poniendo en uso todos sus instrumentos de   trabajo... (Sahagún 1992, p. 529).

A partir de este ejemplo, podemos pensar en el uso extensivo de la obsidiana en diversos oficios. La navaja prismática, sin modificación alguna, se utilizó en distintas actividades para funciones de corte por desgaste, impacto y raspado, principalmente. Asimismo, a partir de  ella se elaboraron puntas de proyectil, raspadores, pequeños perforadores y alisadores de varas para flechas. Como parte del armamento de los aztecas, está ampliamente documentado el uso en las macanas de madera de filos formados por fragmentos de navajas, fijadas con pegamentos de origen vegetal y animal (macuáhuitl). También había un tipo de lanza (tepoztopilli) que tenía la punta en forma de rombo y filos formados por fragmentos de la sección media de navajas.

 

Alejandro Pastrana. Doctor en antropología por la ENAH. Investigador de la DEA, INAH, y director del proyecto “Yacimientos de obsidiana en México”.

Esta publicación puede ser citada completa o en partes, siempre y cuando se consigne la fuente de la forma siguiente:

Pastrana, Alejandro, “La obsidiana en Mesoamérica”, Arqueología Mexicana, núm. 80, pp. 49-54.

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