Xochicalco, Morelos. La reconstrucción arqueológica en papel

Silvia Garza Tarazona, Claudia I. Alvarado León, Alberto Gutiérrez Limón

En los dibujos reconstructivos, desde una perspectiva urbanística y arquitectónica en la que se incluyen aspectos de la vida cotidiana en todos los niveles sociales, se conjugan los criterios y los datos arqueológicos provenientes de las excavaciones, del registro fotográfico, de las visitas al sitio, así como de los elementos arquitectónicos, decorativos y estructurales obtenidos durante los trabajos de exploración.

 

El trabajo arqueológico en México está regido por una serie de normas y reglamentos, que establecen que quien va a realizar la exploración esté avalado por una institución de reconocido prestigio, que será responsable del trabajo realizado. El solicitante deberá presentar ante el Consejo Nacional de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia un proyecto en el que se establezca cuál es el objetivo y cómo se va a realizar.

Cuando el proyecto presentado incluye excavaciones, es obligatorio realizar la consolidación de las partes liberadas de los edificios para evitar mayor destrucción. Para esta segunda parte del trabajo arqueológico, es importante tomar en cuenta todos los reglamentos establecidos por la unesco desde 1956 para la conservación y el registro de monumentos y sitios.

La reconstrucción sólo es permitida en los casos en que el monumento presenta un alto grado de inestabilidad; cuando se realiza una reconstrucción, ésta debe ser señalada con mucha claridad para hacer notar cuál es la parte original y cuál la agregada. Siguiendo estos lineamientos, en Xochicalco se indicaron las partes añadidas con hileras de tezontle rojo.

En los casos en los que los arqueólogos encuentran los datos exactos de un muro o un elemento constructivo, se dan a la tarea de realizar una recolocación de los elementos dispersos; también se puede realizar una anastilosis, que consiste en el “levantamiento” del elemento que se deslizó o se desplomó de manera frontal o lateral y que conservó todas las partes de la manera exacta en la que se hallaban originalmente.

 

El dibujo reconstructivo en la arqueología

 

Con base en los datos constructivos obtenidos durante las excavaciones arqueológicas, y con ayuda de la arquitectura, se puede visualizar el esplendor original de cualquier ciudad prehispánica. Para realizar dibujos de reconstrucción arqueológica es necesario acudir a referencias históricas, aplicar conocimientos acerca de la arquitectura mesoamericana, en este caso de Xochicalco, e interpretar –hasta donde sea posible– el material arqueológico; todo ello permitirá establecer un criterio para entablar un intercambio de opiniones con el arqueólogo y él o los especialistas inmersos en el proyecto.

El arquitecto que realiza reconstrucciones sobre papel, desde una perspectiva urbanística y arquitectónica en la que se incluyen aspectos de la vida cotidiana en todos los niveles sociales, trata de conjugar los criterios y los datos arqueológicos provenientes de las excavaciones, del registro fotográfico, de las visitas al sitio, así como de los elementos arquitectónicos, decorativos y estructurales obtenidos durante los trabajos de exploración. Por lo general, estos últimos no pueden ser colocados en su lugar original por falta de evidencias fehacientes que indiquen su ubicación y posición exactas, pero en cambio sí ofrecen suficiente información para llevar a cabo una interpretación desde el punto de vista arquitectónico y urbano.

Este tipo de trabajos permite mostrar una visión de un sitio por medio de reconstrucciones lógicas basadas en el intercambio de criterios entre los investigadores y especialistas.

A continuación se presentan, mediante dibujos reconstructivos, diversas estructuras de Xochicalco, fruto de la unión de dos disciplinas aparentemente disímbolas, pero que logran traer al presente el esplendor de la ciudad por medio del dibujo y la perspectiva. Algunas dibujos incluyen edificios aislados pero que conforman conjuntos desde un punto de vista urbano. Hoy en día, después de 11 años de que se realizó ese trabajo, nos hemos percatado de detalles que podrían modificarse, ya que a través de la experiencia en ambas partes hemos obtenido mayor información y conocimiento sobre la arquitectura y arqueología del lugar.

 

Garza Tarazona, Silvia, Claudia I. Alvarado León, Alberto Gutiérrez Limón, “Xochicalco, Morelos. La reconstrucción arqueológica en papel”, Arqueología Mexicana, Núm. 98, pp. 24-31.

 

• Silvia Garza Tarazona. Maestra en arqueología por la ENAH. Investigadora del INAH en el Proyecto Xochicalco desde 1984 hasta la fecha.

• Claudia I. Alvarado León. Arqueóloga por la UDLA-P. Estudiante de la maestría en estudios mesoamericanos por la UNAM. Investigadora del Proyecto Xochicalco desde 2003 hasta la fecha.

• Alberto Gutiérrez Limón. Arquitecto por la Universidad La Salle. Maestro en administración de la construcción por el ITC. Director general técnico de la SDUOP y miembro del FITUR. Colaborador del Proyecto Xochicalco.

 

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