Como parte de las labores de salvamento arqueológico que realizó el INAH en el frente 3 del tramo 7 del proyecto Tren Maya a finales de 2023, se localizó una ofrenda constituida por dos vasijas que fueron depositadas en un edificio residencial, el cual lleva la nomenclatura T7_17184, en el municipio de Xpujil, al sur de Campeche.
La primera de ellas, del tipo Paaktzatz Modelado, variedad Paaktzatz, es similar a otras vasijas halladas en el área durante los trabajos de salvamento arqueológico y otros proyectos en la región. La segunda, del mismo tipo cerámico, conserva una serie de aplicaciones en el cuerpo, las cuales parecen representar el símbolo ik, que alude al viento y al aliento divino, y cuenta con una pequeña figura antropomorfa que describiremos más adelante. Al igual que la primera vasija, su tapa está rematada con la representación de un búho.
La excavación, a cargo del arqueólogo Ricardo Mendoza y realizada por la arqueóloga Yaritza Ramírez Mercado, se ubicó en un conjunto habitacional denominado como CFE, por su cercanía a una línea de transmisión eléctrica, que forma parte de un sitio registrado por los arqueólogos Heber Ojeda y Vicente Suárez, al que llamaron Tierra Prometida I, al oriente de la villa de Xpujil (Sara Novelo, comunicación personal, 2025). La estructura donde se hallaron las dos vasijas se identificó como T7_17184, y es un edificio en forma de L, con techo abovedado y cuatro habitaciones, cuyos accesos miran al sur y al poniente.
Al explorar una de las dos banquetas de la habitación, definida como 2, y debajo de un piso de estuco, se registraron las dos vasijas de tipo Paaktzatz. Ambas yacían sobre un segundo piso de estuco, sin asociación a algún entierro. Una se encontró en la esquina noroeste, y la otra, en la parte media de la pared oeste. Se retiraron en bloque y la microexcavación se efectuó en laboratorio (Novelo, 2025; Camacho, 2024).
Durante la microexcavación de la vasija 1, realizada por Felix Camacho, se registró un caracol marino, aún en proceso de identificación, y algunos fragmentos pertenecientes a la misma vasija. En la urna 2, los elementos recuperados fueron más numerosos: fragmentos de coral y de espinas, huesos de pescado, restos óseos de animal (aún no identificados), caracoles marinos pequeños, fragmentos de valvas, un trozo de piedra caliza y un fragmento de navajilla, posiblemente, elaborada en sílex. Todos los elementos, así como las muestras de tierra siguen en análisis. Debajo del piso sobre el que se depositaron las vasijas, y sin asociación directa con éstas, se encontró un entierro primario en cista, sin ofrenda; y en otro sector de la habitación se localizó un en tierro más, acompañado de una olla, la cual puede fecharse para el Clásico Tardío (600-900 d.C.) (Novelo, 2025; Camacho, 2024).
Como mencionamos, la primera vasija recuperada corresponde a un tipo cerámico característico del sur de Campeche, y que ya describimos en otro artículo de esta revista, conocido como Paaktzatz Modelado, que fue definido por Joseph Ball (1977, p. 110) para la región de Becán; se trata de un tipo de piezas de pasta café claro, sin engobe, decorado con pequeñas aplicaciones cónicas, que representan las espinas de la ceiba. En este caso, se trata de una pieza sencilla, cuya única decoración son tres franjas de espinas de ceiba, acompañada de una tapa con la representación de la cabeza de un búho, ave agorera y símbolo de la guerra en la época del Clásico maya, que es la característica principal de las vasijas Paaktzatz.
La segunda vasija también puede incluirse dentro del tipo Paaktzatz Modelado, con un color similar de pasta y decoración a base de elementos almenados, con aplicaciones de espinas de ceiba, en la parte inferior de la pieza. Como elemento central muestra una imagen del dios del maíz, encarnando a la planta en su etapa de crecimiento y tomando el lugar de la mazorca. La figura fue modelada y pegada al cuerpo de la vasija antes de la cocción; adicionalmente, el personaje fue pintado en rojo, en tanto que las orejeras, el tocado y las espinas fueron decorados en verde para representar el color del jade y de la vegetación. La figura se muestra de pie, con los brazos cruzados y vistiendo un paño de cadera que sobresale de la planta de maíz, mientras que las piernas no se aprecian, pues están dentro del vegetal.
De acuerdo con Joseph Ball (2014, p. 1), quien obtuvo una fecha de radiocarbono para un fragmento de carbón recuperado en el interior de una vasija del mismo tipo, encontrada bajo el piso de una habitación de la Estructura II de Chicanná, así como de un dintel de madera del mismo edificio, las piezas de estilo Paaktzatz pueden fecharse entre finales del siglo VII y principios del VIII, correspondiente a la última etapa del Clásico Tardío (fase Xcocom de Becán), quizá concerniente a una época de intensa ocupación en la región.
Para leer más...
Ball, Joseph W., The Archaeological Ceramics of Becan, Campeche, Mexico, Middle American Research Institute, Publication 43, Tulane University, 1977.
_____, “Rethinking the Becan ceramic sequence-disjunctions, continuities, segmentation, and chronology”, Latin American Antiquity, vol. 25, núm. 4, 2014, pp. 427-448.
Camacho Zamora, Felix, “Informe de la micro excavación de una vasija encontrada en la estructura T7_17184 del conjunto CFE”, INAH, 2024.
Novelo Osorno, Sara (coord.), “Informe técnico de la estructura T7_17184 del conjunto CFE”, INAH, 2015.
Salazar Lama, Daniel, “Escultura integrada en la arquitectura maya: Tradición y retórica en la representación de los gobernantes (400 AEC-600 EC)”, tesis doctoral, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, México, 2019.
_____, “Maize, Rebirth”, en Lives of the Gods: Divinity in Maya Art, The Metropolitan Museum of Art, 2022.
Taube, Karl A., The major gods of ancient Yucatan, vol. 32, Dumbarton Oaks, 1992.
Adriana Velázquez Morlet. Arqueóloga por la ENAH. Fue titular del Centro INAH Quintana Roo, entre 1994 y 2018; a partir de 2019 es directora del Centro INAH Campeche.
Manuel Eduardo Pérez Rivas. Doctor en estudios mesoamericanos por la UNAM. Investigador de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH y responsable académico del Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren Maya.
Tomado de Adriana Velázquez Morlet y Manuel Eduardo Pérez Rivas, “Una representación del dios del maíz recuperada en el sur de Campeche”, Arqueología Mexicana, edición especial, núm. 124, pp. 88-93.

