La tumba, de 600 d.C., está localizada en los Valles Centrales de Oaxaca, en el Cerro de la Cantera, en San Pablo Huitzo, y, por su riqueza arquitectónica y pictórica, aporta información de alto valor sobre la organización social, los rituales funerarios y la cosmovisión de la civilización zapoteca.
El hallazgo destaca por la presencia de elementos escultóricos y pintura mural, entre ellos representaciones simbólicas asociadas al poder y a la muerte, así como frisos y lápidas con inscripciones calendáricas, lo que lo sitúa entre los descubrimientos más significativos del patrimonio arqueológico nacional.
Un equipo interdisciplinario del Centro INAH Oaxaca realiza labores de conservación, protección e investigación del inmueble, incluyendo la estabilización de la pintura mural, cuyo estado es delicado debido a la presencia de raíces e insectos, y a cambios abruptos en las condiciones ambientales.




