• 13-dic-2019

Arqueología y medio ambiente del Petén

En términos geológicos, el Petén forma parte de la plataforma de Yucatán, una gran extensión de roca caliza del Mioceno y el Eoceno, la cual se caracteriza por una serie de pliegues y crestas bajas que corren de este a oeste, especialmente en la parte sur del territorio. Son relativamente comunes los sumideros y las cavernas subterráneas y las elevaciones oscilan entre los 50 y 300 msnm. La mayor parte del territorio pertenece a la cuenca del río Usumacinta y sus afluentes, los ríos La Pasión y San Pedro Mártir. El noroeste se caracteriza por su drenaje lento a través de extensas áreas pantanosas, que eventualmente fluyen hacia los ríos Azul y Mopán, para desembocar en el mar Caribe, al igual que el sector sureste, donde corre el río Sarstún. Para su descripción geográfica y cultural, conviene dividir los 36 000 km cuadrados que abarca el departamento del Petén en las siguientes regiones: Lagos del Petén Central, Norte del Petén, Cuenca del Usumacinta y El Río La Pasión, y Las Montañas Mayas.

Cuenca del Usumacinta y El Río La Pasión. Gran parte del sur y el oeste del Petén pertenece a la cuenca del río Usumacinta, formada por la unión de los ríos Chixoy y La Pasión. Ambos drenan extensas regiones del altiplano norte de Guatemala y adquieren nuevos afluentes a lo largo de todo su trayecto. El río Chixoy también recibe el nombre de Salinas, debido a los yacimientos salobres que se encuentran en sus márgenes. En el sitio de Salinas de los Nueve Cerros, en el departamento de Alta Verapaz, se ha identificado evidencia de producción de sal por medio del cocimiento de aguas salobres obtenidas de un nacimiento cercano al río. Estos ríos son navegables en canoas en buena parte de su curso, pero en la parte alta del río La Pasión y en el Usumacinta existen rápidos que dificultan considerablemente la navegación. No obstante, la facilidad del transporte pudo ser un factor que influyó en el crecimiento de sitios como Cancuén y Ceibal, sobre el Pasión, y Altar de Sacrificios , en la confluencia de los dos grandes ríos. La navegación del Usumacinta es particularmente difícil en el área aledaña a Piedras Negras, donde el río se encañona al pasar junto a la sierra del Lacandón.

En comparación con el norte del Petén, esta área ofrece fuentes de agua permanentes y suelos más profundos y mejor drenados. Existe una buena documentación de la historia ambiental del sitio de Tamarindito, en la zona de Petexbatún, al sur del río La Pasión.

En esta región, los mantos de roca caliza han formado profundas fallas de norte a sur, por donde corren tanto el río de La Pasión como su afluente, el río Petexbatún. Estudios de los sedimentos lacustres indican que la agricultura se empezó a practicar en la región entre 2000 y 1000 a.C., fechas que coinciden con las registradas en los lagos del Petén central.

También han revelado dos grandes episodios de deforestación ocurridos en el Preclásico y en el Clásico Tardío. En otras partes del área maya, se ha propuesto que la deforestación ocasionó pérdidas significativas del suelo por erosión, lo que eventualmente agravó el desequilibrio causado por el crecimiento demográfico e incidió en el colapso del Clásico. Sin embargo, en Tamarindito se han detectado terrazas agrícolas y sistemas de presas que sirvieron para retener los suelos agrícolas y parecen haber sido muy efectivos (Dunning et al., 1997). Aunque hay amplias extensiones de tierras pantanosas en la región, la evidencia indica que no fueron utilizadas para la agricultura intensiva, como se ha propuesto para otras partes de las Tierras Bajas. Por el contrario, la agricultura y los asentamientos se concentraron en los terrenos elevados, que fueron explotados por medio de terrazas, y también se aprovecharon las depresiones que resultan de los sumideros situados a lo largo de la región, donde se concentran suelos de buena calidad por sedimentación natural. El tamaño de estos sistemas de terrazas y su asociación con conjuntos habitacionales sugieren que eran construidos y manejados a nivel del grupo doméstico (Dunning et al., 1997).

Oswaldo Chinchilla Mazariegos, “Arqueología y medio ambiente del Petén”, Arqueología Mexicana, núm. 66, pp. 20-27.

Oswaldo Chinchilla Mazariegos. Doctor en antropología por la Universidad de Vanderbilt. Curador en el Museo Popol Vuh, Universidad Francisco Marroquín, y catedrático en la Universidad de San Carlos, Guatemala. Ha estudiado la arqueología de la costa sur de Guatemala, la escritura e iconografía mayas y la historia de la arqueología guatemalteca.

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