• jueves, 18 de abril de 2019

Enterramientos en concheros y cuevas de Baja California Sur

Harumi Fujita

La variedad de las costumbres funerarias de la región del Cabo es sorprendente. Destacan las posiciones en que fueron encontrados los restos y los dos tipos de lugares en que se colocaban: concheros y cuevas.

 

La parte la península de Baja California, conocida como región del Cabo, abarca La Paz  hasta Cabo San Lucas e incluye las islas Cerralvo, Espíritu Santo. La Partida y San José, que se encuentran en el Golfo de California. La mayor parte de la península tiene un clima cálido y seco, aunque, por influencia de los ciclones tropicales también hay lluvias en verano.

Los trabajos arqueológicos en la península de Baja California comenzaron con las exploraciones de cuevas funerarias por parte del holandés Hermann Ten Kate, en 1883, y del francés León Diguet en la isla Espíritu Santo y otros sitios de la región del Cabo. Estos primeros investigadores pusieron especial interés en el peculiar sistema funerario y en la morfología de los cráneos y concluyeron que los cráneos alargados con bóveda alta fueron característicos de los antiguos californios. También señalaron la diferencia que había entre las funerarias de la parte central y del norte de la península, cuyos habitantes practicaron la cremación, y las de los grupos del sur, que inhumaban los cadáveres. En los cuarenta del siglo XX, el investigador norteamericano William Massey realizó recorridos de superficie y excavaciones en algunas cuevas funerarias.

 

Concheros

Investigaciones recientes han revelado la presencia de 448 sitios arqueológicos en la región del Cabo. En la zona predominan los lugares que se caracterizan por la presencia de concha recolectada por los antiguos habitantes de la región. Sin embargo, de acuerdo con las características de los sitios, se puede decir que no siempre era la actividad más importante, pues se han encontrado evidencias de otro tipo. En esos sitios, algunos de los cuales fueron campamentos temporales, se manufacturaron y utilizaron instrumentos de piedra, concha y hueso; se prepararon y consumieron alimentos de origen vegetal o animal, obtenidos mediante la caza, la recolección y la pesca. Asimismo, hay indicios de prácticas como el encendido de fuego, el enterramiento humano, la elaboración de ornamentos de concha, como de otras actividades propias de cada grupo étnico. Aunque en menor cantidad, se sabe de la existencia de campamentos habitacionales al aire libre y en cuevas, y de cuevas funerarias, de sitios con pintura rupestre, de talleres líticos y de canteras.

 

 

Harumi Fujita. Arqueóloga por la ENAH. Investigadora del Centro INAH Baja California Sur. Responsable de los proyectos "Identificación y catalogación de los sitios arqueológicos del área del Cabo, B.C.S." y “El poblamiento de América visto desde la isla Espíritu Santo, B.C.S.".

 

Fujita, Harumi, “Enterramientos en concheros y cuevas de Baja California Sur”, Arqueología Mexicana núm. 62, pp. 40-43.

 

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