• sábado, 20 de octubre de 2018

Jaguares y pumas de Tula y Chichén Itzá. Semejanzas y diferencias

Rafael Cobos

Tomando en cuenta los diferentes contextos en los que aparecen representados los felinos, en este artículo se estudian las representaciones de jaguares y pumas en las ciudades prehispánicas de Tula, Hidalgo, y Chichén Itzá, Yucatán, y se determinan las semejanzas y diferencias en su iconografía.

 

Desde hace más de un siglo se han reconocido similitudes y diferencias entre las dos grandes urbes de Tula (centro de México) y Chichén Itzá (centro de Yucatán), las cuales se han explicado principalmente con base en comparaciones estilísticas de rasgos en común asociados a la arquitectura, la escultura, las deidades, posibles ritos y la cerámica de ambos sitios.

En este artículo abordaremos uno de los rasgos que aparece mencionado con frecuencia: los jaguares y pumas, felinos mayores del México prehispánico. La presencia de estos felinos se da en variados contextos tanto en Tula como en Chichén Itzá, ya sea de forma aislada (portaestandartes, altares) o integrados a la arquitectura como elementos decorativos (motivos escultóricos o pintura).

El hábitat natural de jaguares (Panthera onca) y pumas (Puma concolor) incluye todo México y Centroamérica, aunque cabe destacar aspectos importantes. Los jaguares habitan tanto en tierras muy bajas, como zonas de manglar, como en regiones con una altura máxima de 2 000 msnm. Los pumas, por su parte, también tienen como hábitat las tierras bajas y pueden vivir en terrenos cuyas elevaciones superan los 3 000 msnm. Asimismo, las características físicas del jaguar incluyen un cuerpo y extremidades robustos y fuertes, cabeza grande, y cola delgada y corta cuya extensión es menos de la mitad de la cabeza y el cuerpo.

La piel del jaguar es de color amarillo-oro con partes caféarenosa marcadas con manchas circulares negras en forma de roseta, en cuyo centro se ve una pequeña mancha negra. El puma, por su parte, tiene cuerpo y extremidades largas, cabeza pequeña, y cola delgada y larga que termina con una pequeña mancha negra. Las orejas del puma son grandes y terminan en punta y su piel se caracteriza por un color amarillo-cafetoso con partes de rojo intenso y crema

 

Cobos, Rafael, “Jaguares y pumas de Tula y Chichén Itzá. Semejanzas y diferencias”, Arqueología Mexicana núm. 72, pp. 20-27.

 

• Nicholas J. Saunders. Doctor en arqueología por la Universidad de Southampton. Profesor del Departamento de Antropología del University College London, Londres.

 

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