• 16-jul-2020

La díada unidad/diversidad

Alfredo López Austin

Tanto lo semejante como lo diverso son conceptos relativos, no absolutos, porque no pueden aplicarse a entidades unitarias aisladas. Sólo adquieren sentido cuando se basan en la comparación de un ser con otro o con otros. [...]

La aproximación a la unidad / diversidad de las tradiciones culturales

Nuevamente partamos de una aseveración muy simple: no hay dos tradiciones culturales iguales. Así nos lo dice un ejemplo que es repetido en muchos textos: percibimos –y concebimos– una sola calidad de nieve, mientras que un inuit, rodeado por las nieves una buena parte del año, distinguirá muchas calidades de nieve para poder satisfacer sus necesidades básicas. Por esta razón designará dichas calidades con numerosos términos a partir de dos lexemas de su lengua. [...]

La necesidad de comprensión de la complejidad de la díada

El conocimiento de la complejidad de la díada es fundamental para la historia y la antropología. Primero, porque permite comprender que cada tradición cultural es diferente de otra, en un contexto científico que deja atrás el etnocentrismo oprobioso del pasado. Antes eran comunes las evaluaciones de las culturas ajenas según la escala de valores de los observadores. Hoy debe reconocerse en cada cultura estudiada sus propias escalas axiológicas.

Se descartan, por lo tanto, las pretensiones del observador de aplicar su propio rasero a lo que le es ajeno, considerando que su criterio es el universal o el supremo. Con frecuencia se estimaba la propia posición como el nivel más alto de un camino en el cual los otros ocupaban estratos inferiores o del que se habían desviado. Todos nos creemos poseedores de la verdad única, de la medida justa, del gusto más depurado; pero esto no puede sostenerse cuando el conocimiento histórico y antropológico nos enseñan que cada tradición cultural tiene sus propias verdades, y que en cualquier tradición las verdades van cambiando con el tiempo. Las verdades son hechos históricos, mutables como cualquier otro hecho histórico. Somos unos otros en un mar de otredades.

El estudio de la diversidad cultural nos permite ubicar la posición de nuestro presente en el contexto humano de la historia. Nos sitúa como una particularidad más en un punto entre un larguísimo pasado y un mañana de duración incierta. Ni nuestros valores morales, ni nuestro conocimiento del mundo, ni nuestro grado de satisfacción, ni la justicia que damos y recibimos de nuestros semejantes, ni la intensidad de nuestras pasiones nos hacen merecedores de ocupar una supuesta cúspide cultural. Somos los constructores-usuarios de una cultura más en la carrera perpetua de la adaptación.

 

Alfredo López Austin. Doctor en historia por la UNAM. Investigador emérito del Instituto de Investigaciones Antropológicas (UNAM). Profesor de Posgrado en la Facultad de Filosofía y Letras (UNAM).

López Austin, Alfredo, “2. Unidad y diversidad culturales”, Arqueología Mexicana, edición especial, núm. 68, pp. 25-38.

 

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