• jueves, 19 de julio de 2018

La eficacia de la magia en los ritos coras y huicholes

Paulina Alcocer y Johannes Neurath

Para los coras y los huicholes de la Sierra Madre Occidental, conservar su religión consiste, antes que nada, en poner en práctica las acciones mágicas con las que sus antepasados crearon el cosmos. Esta magia cosmogónica está presente en todas las ceremonias agrícolas y ritos de curación, así como en la elaboración de cada uno de los objetos votivos.

 

Según la mística de la religión de coras y huicholes, la eficacia mágica de los ritos descansa en la creencia de que su práctica no es una mera repetición que conmemora las acciones divinas, sino un acto creativo original del que dependen efectivamente el mantenimiento y la existencia del cosmos.

 

Bailar y tejer

 Uno de los objetos mágicos más importantes es el denominado "ojo de dios" (cora: cha 'anaka, huichol: tsikuri), un tejido concéntrico de forma romboide o hexagonal confeccionado con estambre, algodón o lana de borrego, montado sobre dos o más varitas, que representa, por una parte, la tierra y, por la otra, un "instrumento para ver". La elaboración de este tipo de objeto y su uso en un ritual implica en sí la creación del mundo, pues la diosa madre tejió el primer cha 'anaka enrollando sus propios cabellos en las flechas de sus hijos, las estrellas. Cuando los dioses comenzaron a bailar encima de él, la superficie de la Tierra se extendió hasta sus confines. Cada vez que se baila en los patios la danza circular llamada mitote, el mundo rejuvenece porque se está tejiendo y desenvolviendo de nuevo. En otro nivel de simbolismo, en cuanto “instrumento para ver”, el mismo objeto ayuda a obtener visiones chamánicas. El mundo existe porque es soñado por quienes buscan nierika, el don de ver.

En vista de que los objetos mágicos representan la totalidad del mundo, las acciones rituales que se ejecutan con ellos, por más sencillas que parezcan, implican verdaderos actos cosmogónicos. Igual que el cha 'anaka, la jícara es un objeto cuyo uso ritual implica la creación del mundo. Como contenedora de las aguas originales y fuente última de toda fertilidad, la jícara es la matriz de la cual nacen tocios los seres vivos. Por eso, para que los dioses puedan procrear la vida se les ofrendan jícaras en sus lugares sagrados. Entre los coras, cada ritual se inicia llenando la jícara ceremonial con agua, para crear el océano primordial, tras lo cual se vierten puñitos de pinole en su interior, los cuales son la isla que flota en e l mar, la tierra sobre la que vivimos. En distintos momentos del ritual, se depositan ramos de flores en otras jícaras, los que representan la vida en el mundo de cada uno de los participantes; son, como dicen los huicholes, su xuturi o principio vital.

 

Paulina Alcocer. Maestra en historia y filosofía de la ciencia por la UAM-Iztapalapa Realiza una investigación doctoral sobre las teorías de la religión y de la magia de Konrad Theodor Preuss.

Johannes Neurath. Doctor en antropología por la UNAM, curador de la Sala Gran Nayar del Museo Nacional de Antropología y Profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

 

Alcocer, Paulina, Johannes Neurath, “La eficacia de la magia en los ritos coras y huicholes”, Arqueología Mexicana núm. 69, pp. 48-53.

 

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