• 20-nov-2019

La malaquita de la máscara de la Reina Roja

Arnoldo González Cruz et al.

En 1994 se descubrió en el Templo XIII de Palenque un recinto funerario: el de un personaje femenino de la nobleza conocido como la Reina Roja. Entre los objetos que guardaba el sarcófago monolítico se halló un grupo de teselas de color verde rodeando el cráneo y el pecho. Se determinó que se trataba de una máscara, orejeras y collares, con la particularidad de que las teselas de la máscara eran de malaquita, a diferencia de otras piezas mayas de este tipo elaboradas de jadeíta y otras piedras verdes. En otras regiones de Mesoamérica se emplearon en la manufactura de las máscaras, además de piedras verdes, otros minerales como la amazonita y la turquesa, la hematita especular y la obsidiana. La máscara de la Reina Roja, por lo tanto, constituye el único caso donde se usó malaquita.

La malaquita es un mineral verde constituido por carbonato de cobre, que se obtiene de la mena de cobre y plata en la zona de oxidación de los depósitos de cobre, como resultado de su alteración. Su dureza oscila entre 3.5 y 4 en la escala de Mohs, por lo que es relativamente suave pero quebradiza. Se encuentra asociada a minerales como la cuprita, la azurita, la calcopirita, la wollastonita y la calcita.

En Mesoamérica hasta el momento existen pocos hallazgos de objetos hechos de malaquita. Se ha reportado un colgante de malaquita en un entierro temprano en San José Mogote, en Oaxaca (1150-850 a.C.), así como restos de malaquita en un entierro: en una urna hallada en el montículo 125 del grupo F de Izapa, asociada a la fase Kato del Clásico Temprano (400-500 d.C.). Asimismo, en el entierro C14C-4 en Caracol, Belice, correspondiente al Clásico Tardío, se hallaron unas cuentas de malaquita.

En el Clásico la malaquita fue ampliamente usada como pigmento en la pintura mural de Teotihuacan, pero en este sitio no han sido encontradas piezas elaboradas con ese material. También existen reportes del uso de tal pigmento en la pintura mural en Bonampak, Chiapas, y en otros sitios mayas de la península de Yucatán.

En Palenque se ha encontrado como pigmento en portaincensarios cerámicos de los templos de la Cruz, de la Cruz Foliada y del Sol; en una banca de arcilla procedente de la tumba 1, Edificio 3 del Grupo B; y en el tocado de un rostro antropomorfo de estuco de la tumba 5 del Templo de la Cruz.

Los estudios metalúrgicos consideran que la malaquita, junto con la cuprita y la calcopirita, se usaron para obtener cobre metálico por fundición para la manufactura de artefactos. En el área maya los metales aparecen en las Tierras Bajas a finales del Clásico, importados del occidente, del Altiplano Central y de Centroamérica, pero la metalurgia es virtualmente desconocida hasta el Posclásico Tardío, y hay pocas evidencias de la producción previa de cobre en el área maya.

Procedencia de la malaquita

Para el caso de las teselas de la máscara de la Reina Roja, ¿podemos establecer si la malaquita fue obtenida por intercambio de larga distancia o bien se trata de una explotación regional?

En Chiapas existen yacimientos de cobre con presencia de malaquita. Tal es el caso de Monte Bonito, al norte de Arriaga; las Chicharras, cerca de Tapachula en la costa; El Rosario de Chinchilla, en el valle de Custepeques, y en la mina Alicia al sur de Ocozocoautla. En San Lucas, al suroeste de San Cristóbal de las Casas se presenta incluida en wollastonita. Se ubican yacimientos en la Sierra Madre, en Ojo de Agua, al norte de Motozintla, y en el río Mazapa cercano a Amatenango de la Frontera, en los límites con Guatemala. Quizás el yacimiento más relevante es la mina conocida como Santa Fe, que se encuentra en el noroeste de Chiapas, en el límite con Tabasco, en el valle de Teapa, al norte de Solosuchiapa y cerca de Pichucalco. Fue explotada durante el siglo XIX y cerrada en 1905, y luego reabierta desde mediados del siglo pasado hasta los setenta.

Esta región ha sido poco estudiada arqueológicamente, pero se han encontrado testimonios de ocupación maya de finales del Clásico, tanto en las Tierras Bajas noroccidentales como en el Grijalva medio. Palenque fue la ciudad predominante en esta área durante el Clásico Tardío, por lo que debió controlar y obtener materias primas de la región. Por ello, es probable que la malaquita usada para la elaboración de la máscara de la Reina Roja proceda de esta área. La explotación moderna de la mina pudo borrar las evidencias de asentamientos o explotación prehispánicos, pero la distancia a la que se encuentra de Palenque y las vías naturales de comunicación, como las fluviales, debieron favorecer la obtención de malaquita de esa fuente.

 

Arnoldo González Cruz. Arqueólogo por la ENAH, investigador del Centro INAH Chiapas y director del Proyecto Arqueológico Palenque desde 1989.

José Luis Ruvalcaba Sil. Doctor en ciencias e investigador del Instituto de Física de la UNAM.

Francisco Riquelme Alcantar. Biólogo por la Facultad de Ciencias de la UNAM y candidato a la maestría en ciencias biológicas.

González Cruz, Arnoldo et al., “La malaquita de la máscara de la Reina Roja”, Arqueología Mexicana, núm. 113, pp. 49-51.

Texto completo en la edición impresa. Si desea adquirir un ejemplar:

https://raices.com.mx/tienda/revistas-palenque-AM113