La obsidiana en Tzintzuntzan, Michoacán

José Luis Punzo Díaz

Tzintzuntzan fue una gran ciudad, que se expandió por más de 1 000 ha entre los cerros Yarahuato y Tariaqueri, en la orilla este del lago de Pátzcuaro. Se trató de la capital política y económica de un territorio nombrado como el irechekua por sus propios habitantes, lo cual tradujeron los españoles como reino, gobernado por un linaje conocido como uacúsecha, “señores águila”

La obsidiana fue un recurso crítico para la economía y el poder político uacúsecha. Con la expansión del irechekua desde Tzintzuntzan, las elites políticas dominaron las importantes fuentes de obsidiana de Ucareo-Zinapécuaro, y controlaron la producción y la distribución. Esto cambió las redes que existían desde hace cientos de años y que abastecían amplias regiones de Mesoamérica.

Otras fuentes de obsidiana quedaron igualmente dentro del territorio del irechekua de Tzintzuntzan, como la de Zináparo-Varal-Prieto. Esta fuente fue muy usada un poco antes del florecimiento de Tzintzuntzan, en todo el territorio. Obsidianas roja y gris transparente fueron traídas desde el Cerro Zináparo y llegaron como nódulos sin trabajo a ciertos talleres de la ciudad.

Sin embargo, sin duda el control político tarasco sobre la fuente de Ucareo fue de gran trascendencia estratégica, y este importante recurso fue el que comenzó a llegar de forma abundante a la ciudad de Tzintzuntzan y representaba el 80% de la obsidiana hallada en la ciudad. Se trata de un material de color gris con bandas, muy fino, con el cual se crearon bellos objetos y especialmente una gran cantidad de navajillas. Se cree que en Ucareo existió un control directo por parte de las elites tarascas, ya que se pueden reconocer claros patrones de talleres en ese lugar, donde se preparaban los nódulos que eran llevados a los talleres de producción en la ciudad. Este control fue tan férreo que, pese a que la obsidiana de esta fuente llegó a muchos lugares de Mesoamérica, durante el siglo XV, en el esplendor del irechekua, estuvo prácticamente restringida al territorio controlado por Tzintzuntzan.

Cabe mencionar que de manera muy marginal llegó a la ciudad de Tzintzuntzan obsidiana de fuentes externas al territorio tarasco, obsidiana de la Sierra de las Navajas, en Hidalgo y de la Sierra de Pénjamo en Guanajuato, principalmente.

Para leer más…
Oliveros Morales, Arturo, Tzintzuntzan. Capital del reino purépecha, FCE/El Colegio de México, México, 2011.
Pollard, Helen, “An Analysis of Urban Zoning and Planning at Prehispanic Tzintzuntzan”, Proceedings of the American Philosophical Society, 121 (1), 1977, pp. 46-69.
Punzo Díaz, José Luis, “Building and Dwelling in the City Ireta Kieri of Tzintzuntzan”, en R. Maguire (ed.), Ideal Homes. Domestic Materiality and Past Identities, Trivent Publishing, 2024, pp. 123-144.
Walton, David, “Lithic Production and Consumption Patterns from the Great Platform at Late Postclassic (A.D. 1350-1525) Tzintzuntzan, Mexico”, Journal of Field Archaeology, 42 (2), 2017, pp. 97-114.

José Luis Punzo Díaz. Doctor en arqueología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Investigador en el Centro INAH Michoacán. Ha publicado más de una centena de artículos y capítulos de libros. Director del Proyecto Tzintzuntzan.

Tomado de José Luis Punzo Díaz, “Los talleres de obsidiana en Tzintzuntzan”, Arqueología Mexicana, núm. 198, pp. 48-53.