• 11-may-2021

Los escudos mexicas de estera

Laura Filloy Nadal et al.

Los guerreros mexicas usaban escudos como armas defensivas durante las múltiples empresas de conquista y las batallas. Si bien la mayoría de los escudos registrados en los códices están profusamente decorados existen otros que muestran un campo liso (parte frontal de un escudo) o de estera. Por ejemplo, en la tercera sección del Códice Mendoza, f. 64r, se representó una rodela confeccionada con estera, con puntadas evidentes y un borde perimetral de color claro. La glosa en español señala que se trata de un joven guerrero.

La única rodela mexica que se conserva en México pertenece a las colecciones del Museo Nacional de Historia. Es un chimalli de gran formato y mide 67.5 cm de diámetro. Está formado por 700 delgadas varillas de un bambú mexicano (Otatea sp.), enlazadas con hilos de agave para conformar dos esteras yuxtapuestas cortadas en formato circular . A diferencia del pequeño chimalli de la Ofrenda 141, el de Chapultepec tiene además cuatro travesaños de bambú, que le dan estructura, y tiras de piel de venado cosidas alrededor de la circunferencia para conformar un borde, del que penden 52 colgantes emplumados que forman su rapacejo.

En Mesoamérica, a diferencia del área andina, hay pocos casos en que las condiciones climáticas permitan la preservación de las materias primas orgánicas que forman tejidos antiguos. Los ejemplos de esteras y tejidos conservados en museos mexicanos son bastante limitados, por lo que incluso los fragmentos más pequeños recuperados en contextos arqueológicos aumentan en gran medida nuestra comprensión de las antiguas tecnologías de tejido y su uso en las sociedades mesoamericanas.

 

Laura Filloy Nadal. Restauradora por la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del INAH y doctora en arqueología por la Sorbona de París. Trabaja en el Laboratorio de Conservación del Museo Nacional de Antropología donde ha encabezado la restauración y el estudio de piezas emblemáticas. En 2019 fue co-curadora de la exposición “Chimalli. Tesoro de Moctezuma en Chapultepec” y coordinó el dosier “La pluma y sus usos en Mesoamérica”, número 159 de la revista Arqueología Mexicana.

María Barajas Rocha. Restauradora por la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del INAH. Se ha desempeñado como especialista en museos y en conservación arqueológica, en el Museo Nacional de Antropología, el Museo Nacional de Historia y el Museo del Templo Mayor. Coordinadora de restauración en el Proyecto Templo Mayor.

Adriana Sanromán Peyron. Restauradora por la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del INAH, donde se desempeña como docente. Ha participado en proyectos de conservación en el Museo Nacional de Antropología y el Museo del Templo Mayor. Es parte del equipo de conservación del Proyecto Templo Mayor.

Esta publicación puede ser citada completa o en partes, siempre y cuando se consigne la fuente de la forma siguiente:

Filloy Nadal, Laura et al., “El escudo miniatura de la Ofrenda 141”, Arqueología Mexicana, edición especial, núm. 91, pp. 86-91.

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