• 1-oct-2020

Luna

Alfredo López Austin

 

Como señora de la noche, Luna se vincula a las deidades de la tierra y el Inframundo, pues domina el Cielo cuando estos poderes ascienden y lo invaden aprovechando la periódica ausencia del Sol. La falda de la diosa puede lucir, por ello, el símbolo de los fémures cruzados. Como señora del aspecto húmedo y frío del cosmos, es señora de la sexualidad, la procreación y la fertilidad, lo cual es exaltado en la figura de Tlazoltéotl. Es, en otros mitos, la jefa del ejército de los cuatrocientos guerreros estelares que la auxilian en su matricida empeño de asesinar a Coatlicue antes de que ésta pueda parir al Sol. Como señora de la humedad, su principal divisa es la nariguera llamada yacametztli, estilización de la figura del astro como recipiente de agua. Comanda, entonces, a los cuatrocientos guerreros, ahora como divinidades del pulque y de la embriaguez, por lo que también ellos portan la insignia del yacametztli en su rostro y en sus escudos. Como señora antecesora, precursora de la luz, Luna dirige en el Cielo cada noche un retorno que rememora y reproduce la época previa a la salida del Sol, provocando en los humanos el temor de la oscuridad y a la muerte. Por ello en la Chinantla se la denomina “duende”, y por ello los nahuas aseguran que gobierna el mundo de los “duendes” o “enanos” o “gigantes” o xantiles o tzitzimime, esto es, los dioses en su etapa de protocriaturas. Su luz es apenas acompañada por la claridad nocturna de la Vía Láctea, la que alumbra a los cazadores. En efecto, su ejército se transforma entonces en el de los cazadores salvajes e inmorales que tuvieron que ser borrados por el gran cataclismo. Según Monagham, los actuales mixtecos dicen que Luna o Ña’un (“la más anciana”) fue el cuerpo solar en tiempos de los salvajes tiumi ñɨvɨ yuku, cazadores de la fría oscuridad, porque ellos podían ver como los animales. Eran los cazadores de la Luna, según registró este autor, seres inmorales, incestuosos, promiscuos como perros (p. 49).

Son muchos los rostros de Luna.

Imagen: Izquierda: Tlazoltéotl. Códice Borgia, lám. 55. Reprografía: Marco Antonio Pacheco / Raíces. Derecha: Luna aparece frecuentemente en los mitos como ser masculino. Es el caso de Tecuhciztécatl, rival de Nanahuatzin en Teotihuacan. Códice Telleriano-Remensis, f. 19r. Digitalización: Raíces.

 

Alfredo López Austin. Doctor en historia. Investigador emérito del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM.

López Austin, Alfredo, “Luna”, Arqueología Mexicana, edición especial, núm. 92, pp. 67-71.

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