Otontecuhtli Xócotl, deidad otomiana

María de los Ángeles Velasco Godoy

Otontecuhtli Xócotl. Sus distintas advocaciones

Las advocaciones de los dioses

Otontecuhtli también era Ocoteuctli, Xócotl y Cuécuex. Ocoteuctli es el “señor de la tea” o “señor del pino”; Cuécuex es el nombre de los muertos deificados y también es Otontecuhtli, dios de los matlatzincas de Temazcaltepec y de los tepanecas.

Los mazahuas también tenían como dios principal a Otontecuhtli, considerado como una deidad del fuego y de los muertos, y Xócotl era otro nombre con el cual se le identificaba. El jeroglífico de Xocotitlan representa un cerro, el cual estaba dedicado a este dios, así como el pueblo que se encuentra junto a él. Según Eduardo Matos, entre las culturas mesoamericanas las montañas y los cerros tenían un carácter de espacio sagrado, pues los distintos niveles del universo convergían en ellos. Ese espacio sagrado era considerado el punto central de unión, el axis mundi entre el cielo, la tierra y el inframundo, porque de él partían los cuatro rumbos del universo. También se decía que los dioses patronos de los antiguos nahuas vivían en un cerro, desde el que protegían y vigilaban los poblados próximos, y procuraban que recibieran las lluvias para las cosechas, etc. El agua provenía de los cerros, los que se creía que estaban repletos de riquezas y se vinculaban con el ciclo agrícola y el culto a los muertos y a los ancestros. Los otomianos adoraban a los ateteo, dioses del agua, y les hacían oraciones y sacrificios en las cimas de los cerros. El volcán Xocotépetl, localizado en la provincia de Mazahuacan, era una de las elevaciones más importantes para este grupo. Se creía que en ese volcán, considerado como lugar de culto más que objeto de adoración, habitaba Otontecuhtli Xócotl. Al ser Xocotitlan el centro de los mazahuas, muy pronto de este cerro se extendió toda la influencia de Otontecuhtli hacia la región de Mazahuacan.

Imágenes: Izquierda: Hay dos maneras de representar un topónimo: literalmente o de forma ideográfica o simbólica. El topónimo de Xocotitlan, está representado simbólicamente, por que aun cuando significa “entre la fruta”, aparece representado por el dios Otontecuhtli Xócotl sobre un cerro. Códice Mendoza, f. 35r. Derecha: Entre los mexicas, en el mes de agosto se celebraba la fiesta de xócotl huetzí, “el fruto que cae”. Se colocaba un poste que simbolizaba un árbol y en lo alto se colocaba la figura del dios Otontecuhtli Xócotl. Códice Borbónico, pág. 28. Reprografías: Marco Antonio Pacheco / Raíces.

 

María de los Ángeles Velasco Godoy. Licenciada en etnohistoria. Estudia la maestría en historia y etnohistoria en la ENAH.

Velasco Godoy, María de los Ángeles, “Otontecuhtli Xócotl. Sus distintas advocaciones”, Arqueología Mexicana, núm. 61, pp. 68-71.

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