• 28-sep-2020

Reyes y campesinos. La población rural de Palenque

Roberto Liendo Stuardo

Desde 1750, cuando fueron descubiertas por Ramón Ordóñez Aguiar, las ruinas de Palenque han atraído la atención de exploradores, anticuarios y arqueólogos. Hasta hace poco, todos los que habían estudiado la ciudad se centraron en ella por la calidad y afortunada preservación de sus edificios, por lo delicado e innovador de su estilo artístico y también porque en ella se ha localizado un buen número de textos sobre su florecimiento. Todo esto ha permitido importantes avances en el conocimiento de la historia del sitio y de sus gobernantes. Sin embargo, se sabía muy poco acerca de la mayoría de la población, del número total de habitantes en el área circundante y de la relación de éstos con los gobernantes. Muchas preguntas acerca de las actividades económicas a las que se dedicaban los habitantes, sobre si éstos eran en su mayoría campesinos dedicados de tiempo completo a producir comida o bien si existían grupos especializados en diferentes tipos de labores, quedaban sin responder.

Los estudios de Robert Rands sobre la producción alfarera de dentro y fuera de la ciudad, así como sobre el comercio, permitieron saber que en la vecindad inmediata a Palenque se manufacturaban sólo ciertas formas cerámicas muy finas, hechas para usarse en el mismo sitio. Esto indica que, dentro del sistema de intercambio regional, la ciudad debió ser un consumidor de lo que se producía en sus alrededores (R. Rands y R. Bishop, 1980, p. 42). Palenque fue construida por los mayas en el pie de la Sierra de Don Juan, al norte de Chiapas. La ciudad estaba rodeada por una serie de lomas muy inclinadas, con suelos poco aptos para la agricultura. Justo frente al sitio arqueológico se localizan terrenos más bajos, que forman amplias llanuras fértiles surcadas por ríos.

La población se concentró en la ciudad de Palenque y en sus alrededores inmediatos, en donde se ha localizado el mayor número de restos de habitaciones; asimismo, parte de la población rural ocupó también las pendientes mencionadas, aunque las construcciones realizadas aquí son de menor tamaño y calidad. Estos asentamientos están conformados principalmente por plataformas aisladas y conjuntos residenciales sencillos orientados alrededor de un patio, frecuentemente conectados entre sí por senderos. En los extremos del área directamente controlada por Palenque existieron centros secundarios como Nututún hacia el este (10 km), y Santa Isabel (8 km), al oeste. Estos lugares contaban con un importante número de habitantes y poseían edificios que tenían funciones públicas: pirámides, plataformas alargadas, plazas cívico-ceremoniales e incluso, en el segundo de los casos, un juego de pelota y un sacbé o camino prehispánico.

 La relación de Palenque como capital con este tipo de centros secundarios puede deducirse de las similitudes de su cerámica y su arquitectura, y mediante los textos en que se registran alianzas políticas con varios de ellos (por ejemplo, con Tortuguero, Xupá y Chinikihá).

Sistemas agrícolas

Alrededor de Palenque, los mayas construyeron sistemas que les permitieron intensificar la producción agrícola, para poder cubrir las necesidades de abastecimiento de la ciudad, como los llamados campos levantados y las terrazas de cultivo. Estos sistemas pueden dividirse en dos grandes grupos: uno dedicado a producir comida para los habitantes de los conjuntos habitacionales de fuera de la ciudad, y otro formado por aquellos que la abastecían directamente. La producción agrícola de este último caso permite suponer que se podía alimentar durante todo el año a unas 500 personas, las que debieron desempeñar funciones totalmente desligadas de la producción de alimentos y que deben haber constituido la élite que gobernaba el sitio. En tanto, es posible que el resto de los residentes de Palenque recurriera, simultáneamente, a una gran variedad de estrategias para su propia manutención, como el cultivo de huertos dentro de la misma ciudad, el uso de campos de cultivo extensivos alejados del centro o el asentarse en “centros satélites”.

Es interesante resaltar que, al mismo tiempo que Palenque extendía su influencia y controlaba a cada vez más gente, la población, en lugar de distribuirse en distintos puntos, se fue concentrando dentro de los límites de la capital y en los dos centros secundarios antes mencionados, por lo que el área intermedia entre ellos quedó prácticamente deshabitada hasta 600 d.C. El auge político experimentado por Palenque durante estas fechas incrementó también la necesidad de producir más alimentos, con lo cual los sistemas intensivos de cultivo fueron fundamentales para el desarrollo del sitio.

La concentración de la gente en Palenque pudo ser consecuencia de una imposición de la élite para poder controlar a sus subordinados más directamente, o bien resultado de la diversidad del sistema ecológico, cuya explotación era más provechosa si la población residía en un solo lugar.

Sea cuales fueran las causas que originaron la centralización de la población en el sitio, tener que vivir dentro de la ciudad e ir a trabajar sus tierras lejos de ésta, desde la perspectiva de los agricultores residentes en Palenque, debe haber representado un considerable esfuerzo, no sólo en términos del tiempo invertido en trasladarse, sino también para decidir de manera independiente cómo y qué producir.

 

Rodrigo Liendo Stuardo. Licenciado en arqueología por la ENAH. Obtuvo su doctorado en arqueología por la Universidad de Pittsburgh en 1999. Dirigió el proyecto “Integración política del señorío de Palenque”.

Liendo Stuardo, Roberto, “Reyes y campesinos. La población rural de Palenque”, Arqueología Mexicana, núm. 45, pp. 34-37.

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