• sábado, 22 de septiembre de 2018

San Miguel Ixtapan, Estado de México

Es uno de los sitios que tuvieron su apogeo en la época posterior al declive teotihuacano. Localizado en una zona que muy probablemente servía de enlace entre el Altiplano Central y regiones de Guerrero y Michoacán, San Miguel Ixtapan tuvo su mayor crecimiento entre 750 y 900 d.C. En ese entonces el sitio alcanza una considerable extensión y se construyen la mayoría de las estructuras del área ceremonial que ahora pueden visitarse; de hecho éstas representan sólo una parte de lo que fue el sitio en su esplendor. San Miguel Ixtapan se localizaba en un lugar privilegiado que cuenta con yacimientos de prismas basálticos utilizados para la construcción, fértiles tierras y uno de los manantiales de mayor caudal en el estado. Además, los habitantes del lugar supieron explotar adecuadamente los cercanos manantiales de agua salada, con técnicas que se siguen utilizando, para obtener suficiente cantidad de sal como para comerciar con ella.

La Maqueta

Tallada en un afloramiento de basalto, es la de mayor tamaño de su tipo que se conoce. Se trata de una representación a escala de un centro ceremonial con cinco canchas de juego de pelota, basamentos piramidales, plataformas, plazas cerradas y abiertas, así como un templo en el que se aprecia un techo a dos aguas. Aunque el significado preciso de esta escultura aún es incierto, es posible suponer que cumplía alguna función ritual, tal vez asociada a las deidades de la lluvia.

Juego de pelota

Muestra las características usuales: dos estructuras paralelas que conforman la cancha en que se llevaba a cabo el juego. Durante la exploración se encontraron un marcador para el juego, dos discos de piedra con grabados y una ofrenda.

Plataforma 1

Adosada al Juego de Pelota, en esta estructura se encontró una gran cantidad de entierros humanos acompañados por ricas ofrendas.

Montículo 1

También conocido como Basamento del Tamarindo, fue explorado parcialmente para no dañar ese gigantesco árbol. Su relación con el espacio que ocupa el Juego de Pelota indica su importancia.

Escultura del Dios de la Lluvia

En un pesado bloque de piedra con la representación esquemática de un rostro humano que lleva anteojeras y penacho, características asociadas a las deidades de la lluvia.

Montículo 2

No sólo es la estructura más alta del sitio, sino la de mayor complejidad, y está formada por tres cuerpos superpuestos de distintas épocas. En la parte superior se encuentra una serie de cuartos que posiblemente eran utilizados como habitaciones y que corresponden a la etapa más antigua; conforme se va descendiendo del montículo se observan elementos de épocas más recientes.

Recinto de las Esculturas,
Recinto de la Banqueta y Bóveda Arquitectónica


El primero contiene un singular conjunto escultórico que fue cubierto de estuco en la época prehispánica. Se trata de dos esculturas que representan a una pareja. La escultura masculina tiene grabada en la parte posterior una imagen de Tláloc. Además se localizaron varias ofrendas con figurillas de basalto y piedra verde. El Recinto de la Banqueta recibe este nombre porque casi la mitad de su estancia interior está ocupada por una banqueta. La Bóveda Arquitectónica es una construcción subterránea cuyo rasgo más notable es la presencia de un techo del tipo bóveda falsa, detalle arquitectónico que en esta región también se encuentra en Xochipala, Guerrero, aunque es característico del área maya.

Patio hundido

En este espacio se pueden observar restos del drenaje para desalojar el agua de lluvia, un altar y un bloque de piedra, tal vez utilizado para sacrificios.

Museo de sitio

Se exhiben todas las piezas recuperadas durante las diferentes exploraciones arqueológicas en el sitio. El acervo se muestra en orden cronológico y de acuerdo al tipo de material en el que fueron manufacturados los objetos.

Tomado de Arqueología Mexicana, Especial 35, Estado de México, guía arqueológica.

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