• miércoles, 26 de junio de 2019

Trecena 14: 1 perro, ce itzcuintli, (15-27 de agosto, 2017)

Enrique Vela

Al catorceno signo llamaban ce itzcuintli. Este signo decían que era bien afortunado. En este signo reinaba el dios del fuego, llamado Xiuhtecuhtli, y por eso sacaban su imagen en público el cu, y delante della ofrecían codornices y otras cosas, y componíanla con sus ornamentos de papeles que le cortaban los maestros que eran oficiales de cortar papeles para este negocio. Y ponían plumas ricas en los papeles, y también chalchihuites, y le ofrecían muchas maneras de comidas, y las echaban en el fuego. Y toda la gente rica y mercaderes en sus casas hacían estas ofrendas al fuego y daban de comer y beber a sus convidados y vecinos.

Y cerca de la mañana quemaban las ofrendas de papel y copal. Decían que con estas cosas daban de comer al fuego, y descabezaban codornices cabe el fuego, y derramaban la sangre. Y las codornices andaban revoleando cerca del hogar. Y también derramaban el pulcre en derredor del hogar, y después a las cuatro esquinas del hogar derramaban el pulcre.

Los pobres ofrecían un encienso que llaman copalxalli en su mismo hogar, y los muy pobres ofrecían una yerba molida que se llama yauhtli en sus mismos hogares.

Decían también que los señores que acontecía ser electos en este signo, que serían felices en su oficio. Y luego hacían gran convite a los señores de la comarca, y el convite comenzaba en la cuarta casa deste signo, nahui ácatl. Todos los convidados venían este día a dar la norabuena al señor, y le traigan algún presente, y le hacían un razonamiento muy elegante y muy honroso. Y él estaba sentado en su trono, y todos sus principales estaban asentados por su orden. En acabando la oración que le hacía el orador, luego se levantaba otro orador por parte del mismo señor y hacía otra oración responsiva al propósito de lo que había dicho aquel orador primero. Y cuando hacía la fiesta este señor electo, daba muchas mantas y maxtles ricos a los mesmos señores que habían venido, de manera que más cargados iban de lo que recebían dél que no habían venido de lo que le habían traído. Las mantas que daba el señor eran todas preciosas, hechas en su casa y texidas o labradas de diversas maneras, conforme a las personas a quien se habían de dar. También les daba mucha abundancia de comidas, y iban cargados de las sobras para sus casas.

En acabando de hacer la fiesta de la dedicación de su señorío, los señores que se elegían en este signo luego mandaban a pregonar guerra contra sus enemigos, y esto era lo segundo en que había de mostrar la grandeza de su señorío, en la guerra, y por esta causa luego escogían a los hombres valientes y soldados fuertes. Y todos los que tales llegábanse al señor a porfía, porque cada uno deseaba que le eligiesen para aquel negocio, por tener ocasión de mostrarse y de ganar de comer y honra, y por mostrarse que deseaban de morir en la guerra.

También decían que en este signo sentenciaban a los que estaban presos por algún crimen de muerte, y sacaban a los que no tenían culpa de la cárcel. Y también libraban a los esclavos que injustamente eran tenidos por tales. Aquellos que libraban de la injusta servidumbre luego se iban a bañar en la fuente de Chapultépec en testimonio que ya eran libres. Y los que nacían en este signo decían que serían bien afortunados: serían ricos y tendrían muchos esclavos y harían banquetes. Y baptizábanlos y poníanlos nombres en la cuarta casa, que se llama nahui ácatl. Entonces convidaban a los muchachos por el baptismo, y por el nombre del baptizado.

También tenían una cerimonia, que en este signo los que criaban los perrillos, que vivían desto, los almagraban las cabezas. La segunda casa se llama ume ozumatli; y la tercera, ei malinalli; y la cuarta, nahui ácatl; y la quinta, macuilli océlutl; y la sexta, chicuacen cuauhtli; y la séptima, chicome cozcacuauhtli; y la octava, chicuei olin; y la nona, chicunahui técpatl; la décima, matlactli quiáhuitl, la undécima, matlactlioce xúchitl; la duodécima, matlactliomome cipactli; la terciadécima, matlactliume iécatl. Estas casas todas siguen la bondad o maldad de sus números, como está arriba dicho.

Fray Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, t. I, 2000, pp. 396-399.

 

Enrique Vela. Arqueólogo por la ENAH, editor, desde hace 30 años trabaja en el ramo editorial.

 

Vela, Enrique (editor), “Trecena 14: 1 perro, ce itzcuintli, (15-27 de agosto, 2017)”, Arqueología Mexicana, edición especial núm. 71, pp. 60-61.

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