• martes, 18 de septiembre de 2018

Ubicación estratégica de Atzompa, Oaxaca

Un aspecto que parece darle sentido a este asentamiento es su ubicación estratégica como punto de vigilancia entre la región del valle de Oaxaca, concretamente el sector del valle de Etla, y las montañas al norte, donde se desarrolló la cultura mixteca. Al ser el emplazamiento de mayor altura, es probable que los edificios 1 y 4, en la Plaza A, fueron utilizados para vigilar los movimientos hacia adentro y fuera del valle.

La presencia de terrazas abiertas con vista directa a Monte Albán y al conjunto del Cerro del Gallo muestran tanto la necesidad de comunicación constante como cierto orgullo por la permanente relación visual con el centro ceremonial de la ciudad, y con los demás conjuntos de la gran urbe.

En su época de mayor esplendor, entre 500 y 850 d.C., Monte Albán estaba formado por los conjuntos monumentales de la Plaza Principal, Atzompa, Cerro del Gallo, El Plumaje, El Mogollito, Cerro

de la Cruz, Monte Albán Chico y El Paragüito. Todos estaban interconectados por una red de veredas que permitía una vida muy dinámica, cuyo gran centro ceremonial, la Plaza Principal, fue el eje del control estatal mediante una intensa vida religiosa.

Nos queda claro que para el análisis urbanístico de la antigua Atzompa, no debemos utilizar la lógica o parámetros contemporáneos o de la Oaxaca colonial. Si bien el centro ceremonial de Monte Albán proveía de condiciones de vida privilegiada y de seguridad al amparo de múltiples deidades, en la práctica era necesario establecer puntos estratégicos de control y observación para prevenir presencias no deseadas o intentos de invasión. Muy probablemente ése era uno de los papeles de Atzompa, ya que en el sitio es evidente la preocupación por contar con diversos puntos de vigilancia.

Los dos grandes palacios (Casa de Oriente y Casa de los Altares) y la iconografía de la extraordinaria Tumba 3 (242 de Monte Albán) nos muestran que los habitantes de Atzompa contaron con el liderazgo de por lo menos dos linajes, que habrían ejercido el poder estatal dentro de este sector de Monte Albán, y en esa medida habrían establecido un control sobre la producción de ciertos bienes utilitarios fundamentales como la cerámica.

De la misma manera, la extracción y la talla de la piedra para la construcción de sus grandes edificios, a partir de las canteras naturales del sitio, parece haberle dado a Atzompa cierta autonomía y seguridad. Es evidente que toda la piedra de construcción fue extraída localmente, mediante técnicas de corte y tallado a gran escala, lo que habría permitido a la población ser menos dependiente de los materiales adquiridos por medio del tributo, lo que aparentemente sí ocurrió en Monte Albán.

 

Tomado de Nelly M. Robles García, “Atzompa y la expansión urbana de Monte Albán”, Arqueología Mexicana núm. 126, pp. 28-35.

 

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