• 19-ago-2019

Xochicalco durante el Epiclásico

Kenneth Hirth

Los pueblos prehispánicos reconocieron la ciudad de Xochicalco como uno de los lugares más importantes y ancestrales del Centro de México. Xochicalco significa “en el lugar de la casa de las flores”, nombre que hacía referencia a la compleja decoración del templo actualmente conocido como Pirámide de las Serpientes Emplumadas. El lugar y su arquitectura han incitado la fantasía de viajeros y de arqueólogos desde hace 250 años. Xochicalco fue el primer sitio arqueológico mexicano explorado sistemáticamente; en 1777 y 1784 fue dibujado y descrito por Francisco Alzate y Ramírez. Fue centro de exploraciones científicas constantes, realizadas por luminarias de la arqueología mexicana como Leopoldo Batres, Alfonso Caso, Eduardo Noguera, Román Piña Chán, Pedro Armillas, Florencia Müller, Jaime Litvak King y Norberto González. La importancia de Xochicalco fue reconocida desde tiempos muy tempranos y es una de las primeras zonas arqueológicas protegidas de México, desde 1929, para mantener sus edificios y arquitectura a salvo de las invasiones campesinas que siguieron como secuelas de la Revolución Mexicana.

Xochicalco es uno de los sitios arqueológicos más atractivos del Centro de México. Ocupa la cima de varios cerros cercanos al pueblo de Miacatlán, 16 km al suroeste de Cuernavaca, Morelos. El sitio data del Epiclásico (600-900 d.C.), un agitado periodo en el Centro de México. Durante el Epiclásico se da el surgimiento de múltiples ciudades-Estado independientes; los pueblos de diversas regiones del Centro de México mantuvieron esa organización hasta la llegada de los españoles. Estas sociedades compartieron una característica fundamental: fueron sociedades militares y competitivas cuyos principios ideológicos y organizativos pueden considerarse antecedentes de las culturas que les sucedieron, la tolteca y la mexica. Xochicalco es el ejemplo más conocido de aquellas sociedades del Epiclásico y la que nos ofrece un panorama más completo de su organización política interna.

Desarrollo de Xochicalco

Xochicalco creció rápidamente, más o menos hacia 600 d.C., al reubicar en su centro urbano a una población de entre diez y quince mil habitantes. El núcleo central del sitio se localiza en el Cerro Xochicalco; el sitio originalmente estuvo formado por tres cerros que fueron modificados y conectados mediante terrazas para crear superficies y construir plazas, templos y edificios administrativos. Los edificios religiosos y administrativos ocupaban la cima del Cerro Xochicalco y se conectaban unos con otros mediante rampas, caminos elevados y escalinatas. La Acrópolis se localizaba en la parte más alta del Cerro Xochicalco y sirvió como palacio del gobernante y como recinto administrativo central de la ciudad. En la Plaza Ceremonial, también en la cima e inmediatamente al este de la Acrópolis, estaban los templos religiosos más importantes del sitio, entre ellos la Pirámide de las Serpientes Emplumadas. La Gran Pirámide de Xochicalco se localiza en la Plaza Central, inmediatamente abajo y al sur de la Plaza Ceremonial. Si bien el acceso a la Acrópolis era restringido, la Plaza Central funcionó como espacio público y estuvo bien conectada con los pueblos y aldeas aledaños y con los alrededores a través de varios caminos. Los dignatarios de las comunidades circundantes se reunían ante la Gran Pirámide para presenciar las ceremonias públicas más importantes.

Xochicalco muestra una arquitectura con rasgos constructivos ricos y complejos. En el Cerro Xochicalco hay tres canchas de juego de pelota diferentes y en los cerros vecinos se han excavado dos más. Hay un observatorio diseñado y taladrado en la roca, que señala de manera exacta el solsticio de verano. Otro rasgo arquitectónico peculiar es una rampa en cuyo piso vemos labrados animales míticos. Un rasgo fundamental de la economía del Epiclásico fue el funcionamiento de una plaza-mercado. Si bien pudo haber comercio en varias plazas de Xochicalco, el centro principal estuvo en el extremo sur del Cerro Xochicalco, donde se encontró el pequeño altar del mercado, donde los artesanos hacían navajas de obsidiana y donde otras personas vendían sus productos.

La población de la ciudad habitó en las grandes terrazas y pequeñas plataformas de las laderas del cerro y se extendió en el fondo del valle. Xochicalco creció y floreció durante un periodo de creciente tensión política en el Centro de México. En Xochicalco surgió una sociedad militarista cuyas formas de organización política e ideológica se mantuvieron vigentes hasta la conquista.

Kenneth G. Hirth. Doctor en antropología y arqueología por la Universidad de Wisconsin, Milwaukee, Estados Unidos. Profesor distinguido de Estudios Precolombinos en Dumbarton Oaks Library and Research Collections, Washington D.C. Profesor en la Universidad de Penn State.

 

Hirth, Kenneth, “Xochicalco durante el Epiclásico”, Arqueología Mexicana, núm. 153, pp. 47-53.

 

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