Nuestro patrimonio arqueológico, ese conjunto de vestigios de distintas clases legado por las sociedades del México prehispánico, es fuente fundamental –y en el caso de un largo periodo de nuestra historia, la única– para estudiar y comprender el pasado.
El saqueo es uno de los principales enemigos del arqueólogo, ya que le impide conocer el contexto real de los materiales culturales que busca investigar
El problema se agudiza cuando los códigos éticos de las diferentes partes interesadas -arqueólogos, museos y coleccionistas- difieren en el tipo de acciones conjuntas para enfrentar esta realidad conflictiva.
El interés y la curiosidad que los objetos elaborados por las culturas prehispánicas han despertado a lo largo de los siglos dio inicio al éxodo de un sinnúmero de piezas.