Lo que llamamos “calendario maya” representa en realidad un sistema calendárico, compuesto de un conjunto de ciclos distintos aunque íntimamente entrelazados, cada uno con sus propios propósitos rituales, astronómicos, agrícolas o de otro orden.
Investigaciones recientes han permitido avances notables en la comprensión de las orientaciones, las cuales revelan que su función astronómica estaba estrechamente vinculada con el sistema calendárico.
Todos los códices mayas que se conservaron corresponden al Posclásico Tardío, y muy probablemente son uno o dos siglos anteriores a la conquista.
Los trabajos que a partir de 2007 se han realizado en la zona arqueológica de Ixcteopan son uno de los ejemplos más sobresalientes de la arqueología en Guerrero.




