3. El objeto de estudio. La cosmovisión de la tradición mesoamericana

Alfredo López Austin

Historia de una macroárea: el Preclásico mesoamericano

Para la mejor comprensión de la unidad/diversidad de la tradición estudiada es conveniente considerar Mesoamérica como una macroárea, para así dar el nombre de áreas a las unidades que la componen: Occidente, Norte, Centro, Oaxaca, Golfo y Sureste. Los estudios arqueológicos han establecido, grosso modo, tres grandes periodos de la historia de la macroárea. El periodo Preclásico (2500 a.C.-200 d.C.) se ha dividido en Temprano, Medio y Tardío.

Preclásico Temprano (2500-1200 a.C.)

El Preclásico Temprano (2500-1200 a.C.) se cuenta desde el nacimiento del sedentarismo agrícola y el inicio de la cerámica en sociedades tribales igualitarias. Las aldeas producían la mayor parte de los bienes necesarios para su subsistencia, aunque el entorno geográfico favorecía el intercambio de bienes. Gracias a la agricultura existió un incremento demográfico constante, mismo que permitió el desarrollo de las técnicas agrícolas con los sistemas de control de aguas. Los vestigios más antiguos de cerámica son aproximadamente de 2400 a.C. En la cerámica se dio muy pronto la especialización de formas. Esta técnica evitó ataques de microorganismos y depredadores a la comida y bebida, y así permitió la conservación de líquidos y áridos.

Preclásico Medio (1200-400 a.C.)

Durante el Preclásico Medio (1200-400 a.C.) hubo cambios tecnológicos considerables en regiones clave. Los sistemas de irrigación aparecieron hacia 700 a.C. en Tehuacán, más tarde en la Cuenca de México y después en Oaxaca. Se construyeron represas, canales, terrazas y otros sistemas de control de aguas, lo que permitió el aumento de cosechas por año. Una de las características más importantes del Preclásico Medio fue la diferenciación social, posiblemente fundada en linajes de funciones sociales especializadas. Hubo mayor intercambio de materias primas, controlado por centros regionales. Entre las élites de distintos centros se produjo la circulación de bienes de prestigio. Aumentaron las técnicas en varios campos productivos gracias a la especialización. De esta época, desde 600 a.C., datan los vestigios más antiguos del calendario y la escritura. En el Monumento 3 de San José Mogote y en las estelas 12 y 13 de Monte Albán hay fechas del calendario adivinatorio de 260 días y glifos de cargadores de años. Los centros de población se hicieron densos y floreció la arquitectura monumental, como puede verse en La Venta y en San José Mogote. Llega a su culminación la cultura olmeca, productora y distribuidora de bienes de prestigio cargados de simbolismo cosmológico.

Preclásico Tardío (400 a.C.-200 d.C.)

El Preclásico Tardío (400 a.C.-200 d.C.) se caracteriza por el aumento considerable del tamaño y complejidad de los centros de poder, rodeados de aldeas satélites de distinta jerarquía. En los primeros se erigieron plazas, plataformas y templos monumentales, hasta llegar al gigantismo arquitectónico. Son ejemplos la Pirámide del Sol en Teotihuacan y la pirámide El Tigre en El Mirador, Guatemala. Entre los distintos centros regionales hubo rivalidades por el control comercial y político, lo que dio origen a conflictos bélicos. Se intensificó el comercio a grandes distancias, con la obsidiana como producto más preciado. A su extracción, industria y comercio debieron su auge Kaminaljuyú en Guatemala y Teotihuacan en el Centro de México.

 

 

Alfredo López Austin. Doctor en historia por la UNAM. Investigador emérito del Instituto de Investigaciones Antropológicas (UNAM). Profesor de Posgrado en la Facultad de Filosofía y Letras (UNAM).

 

López Austin, Alfredo, “3. El objeto de estudio. La cosmovisión de la tradición mesoamericana”, Arqueología Mexicana, edición especial núm. 68, pp. 39-55.