Centro Cultural de España en México. Vestigios prehispánicos

Raúl Barrera

En la calle de Donceles núm. 97 o bien desde la calle de Guatemala núm. 18, el público puede ingresar a un edificio moderno y bajar a través de unas escaleras y es como si se retrocediera alrededor de 500 años al pasado, hasta llegar a un imponente museo de sitio subterráneo. La convivencia armónica entre los vestigios del pasado y el presente se logró gracias a la intervención del PAU entre 2007-2008, cuando se llevaron a cabo excavaciones arqueológicas en el predio debido a la construcción de un nuevo edificio diseñado para contar con galería, auditorio, teatro, cine, oficinas, elevadores, aulas para seminarios y talleres, al servicio del Centro Cultural de España en México (Barrera et al., 2008). El museo de sitio está conformado por una sala museográfica que en su parte central exhibe vestigios arquitectónicos mexicas correspondientes a dos etapas constructivas de aposentos con escalinatas, a los que se accedía desde el sur a través de una plaza abierta.

Al iniciar el recorrido, los visitantes apreciarán un fragmento de la plaza: un piso de lajas de basalto que sirve de desplante de una banqueta y arranque de una escalinata contemporánea de la etapa VII (1502-1519) del Templo Mayor, época en la que gobernaba Moctecuhzoma Xocoyotzin. En el núcleo de la banqueta de esta misma etapa aún es posible observar un drenaje en sentido este-oeste que fue cubierto con losas grabadas con representaciones relacionadas con el desmembramiento humano (Barrera y López, 2008, pp. 18-25).

La penúltima etapa constructiva del edificio, la que mejor se conserva, incluye restos de un aposento con piso de estuco y el desplante de pilastras que servían para soportar el techo. En el interior se ve una banqueta adosada a un muro elaborado con piedras de tezontle y lodo, correspondientes a la etapa VI (1486-1502 d.C.), época del mandato de Ahuítzotl. Con base en las evidencias arqueológicas, es probable que este edificio haya formado parte del Calmécac (“hilera de casas”), colegio en el que eran educados los hijos de los nobles para ejercer el oficio de sacerdotes y se preparaba a los futuros gobernantes de Tenochtitlan.

Organizada en ejes temáticos, la museografía está integrada por 87 piezas arqueológicas que fueron colectadas durante las excavaciones y distribuidas cronológicamente en vitrinas en las que se da cuenta de los procesos culturales que a lo largo de casi siete siglos han ocurrido en este espacio del Centro de la Ciudad de México. En los extremos frontales del interior del museo, como si lo custodiaran, se exhiben dos de las siete almenas de arcilla en forma de caracol cortado que fueron localizadas durante las excavaciones. Hay otros objetos mexicas colocados en vitrinas laterales del espacio museográfico: esculturas en piedra, vasijas, cuchillos de pedernal, objeto de concha que representa un quincunce, fragmentos de puntas de proyectil, una mandíbula humana finamente esgrafiada con la representación de una xiuhcóatl (serpiente de fuego), un rostro humano que representa a Mixcóatl (“serpiente de nube”), una coa y un pilote de madera. Destaca asimismo el emblemático rostro pétreo de Ehécatl, dios del viento, con franjas negras y amarillas en el rostro y la boca pintada de rojo; lleva como adornos una cuerda en la frente y orejeras epcololli (concha torcida) en forma de caracol cortado, símbolo asociado con la fertilidad. De la época colonial puede verse cerámica mayólica, vidriada, porcelana europea y fragmentos de imágenes religiosas.

 

 

Raúl Barrera Rodríguez. Arqueólogo por la ENAH. Investigador de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH. Responsable del Proyecto de Arqueología Urbana.

 

 

Barrera Rodríguez, Raúl, “Centro Cultural de España en México. Vestigios prehispánicos”, Arqueología Mexicana, edición especial núm. 79, pp. 48-51.