• 26-may-2020

Códice Nuttall

Manuel A. Hermann Lejarazu

Códice Nuttall, lado 2. La historia de Tilantongo y Teozacoalco

El Códice Nuttall o Zouche-Nuttall, como también se le conoce, es un extenso libro doblado en forma de biombo y pintado por ambos lados. Actualmente se resguarda en el Museo Británico de Londres con la signatura Add. MS. 39671.

El soporte del documento está conformado por 16 tiras o piezas de piel de venado unidas en cada uno de sus extremos, de manera que forman una larga faja plegable con una extensión total de 11.41 m. Las hojas o láminas que conforman el libro son resultado de los dobleces o pliegues de la faja de piel unida. Las dimensiones de cada una de estas “láminas” son aproximadamente de 24.3 cm de ancho por 18.4 cm de alto. El número de láminas en ambos lados del códice es de 47; sin embargo, no todas fueron pintadas.

El reverso o lado 1 (donde se narra la vida de 8 Venado) tiene pintadas en realidad 44 hojas. En el anverso o lado 2 (que registra historias y genealogías de varios pueblos) únicamente tiene 42 láminas con pinturas; en esta edición se consignan 41 láminas pues debe tomarse en cuenta que la lám. 19 abarca dos láminas.

Los colores aplicados en ambos lados del Nuttall son rojo, amarillo, azul, morado, café, ocre y negro; la superficie de la hoja es blanca y se preparaba antes de la aplicación de los colores con una base de estuco o yeso. Incluso esta misma base o imprimatura servía también para realizar cambios o correcciones en las figuras ya elaboradas.

Historia

Hasta el momento no se tienen datos que nos ofrezcan información acerca de cómo pudo haber salido el códice de la Mixteca Alta. Se sabe, sin embargo, que el manuscrito se encontraba en la biblioteca del monasterio dominico de San Marco en Florencia, Italia, hacia 1854. El códice fue visto en este lugar por un joven historiador llamado Pasquale Villari, en el momento en que durante una reunión el bibliotecario del monasterio lo sacó para mostrarlo. Para 1859 el documento fue adquirido por un rico y prominente político inglés, quien residía también en Florencia en el tiempo de Villari, llamado John Temple Leader. Éste no era propiamente un coleccionista de libros raros, pero compró el manuscrito en el monasterio para enviárselo a su amigo Robert Curzon, quien a la postre sería el decimocuarto barón Zouche. Curzon vivía en Inglaterra y tenía una magnífica colección de libros y antigüedades en Parham, condado de Sussex.

En una serie de cartas entre Leader y Curzon (encontradas por Nancy Troike en una investigación) se menciona que el códice salió de Italia en un paquete a través de los envíos de la Misión Británica en Florencia. En esas cartas, Leader cuenta cómo Curzon pudo recoger el códice en la oficina internacional en Londres e inmediatamente lo llevó a su biblioteca en Parham. En su catálogo personal, Curzon escribió una breve descripción acerca de los colores, dimensiones y estilos que él mismo reconoció en el códice, y aunque si bien no forman parte de un estudio más amplio, al menos conforman una primera descripción del manuscrito. El barón Zouche murió en 1873 y el códice, junto con toda su colección, fue heredado por su hijo Robert Nathaniel George Curzon. El nuevo barón, sin embargo, se vio envuelto en una serie de dificultades que lo llevaron, en 1876, a depositar la colección de su padre en el Museo Británico de Londres.

Para 1890, la incansable investigadora norteamericana Zelia Nuttall ya había tenido noticias sobre el extraño manuscrito jeroglífico luego de haber platicado con Pasquale Villari. Después de algunos años de seguirle la pista, finalmente Nuttall pudo ver el manuscrito en el Museo Británico en 1898. Posteriormente, en 1902, obtuvo el permiso de Robert Nathaniel para estudiarlo y publicarlo. De esta manera, la primera edición facsimilar del códice fue publicada bajo los auspicios del Museo Peabody de la Universidad de Harvard, pero en realidad se trató de la publicación de los dibujos realizados por un artista anónimo.

El entonces director del Museo Peabody le dio el nombre de Nuttall al códice mixteco en honor de la destacada investigadora. Zelia Nuttall, en efecto, fue la primera en reconocer el carácter histórico del documento e identificó algunos signos y personajes que comprobaban su idea. Sin embargo, la norteamericana consideró al códice como de procedencia mexica y pensó que había formado parte de los regalos enviados por Cortés a Carlos V en 1519.

Hoy en día sabemos que el Códice Nuttall no fue enviado por Cortés a Carlos V, pero al menos tenemos la pista de que posiblemente un fraile dominico pudo haber llevado el códice al monasterio de San Marco a principios del siglo XIX. Finalmente, el Museo Británico obtuvo la posesión definitiva del códice en 1917, fecha en la que murió Darea Curzon, hermana de Robert Nathaniel y última poseedora de la colección.

Probable lugar de origen

El eminente arqueólogo e investigador mexicano Alfonso Caso fue el primero en descubrir que el Códice Nuttall, junto con los demás códices mixtecos, provenía en realidad de la Mixteca Alta y no del Centro de México o del área zapoteca, como se creyó por casi medio siglo.

No obstante, es difícil determinar con precisión el lugar exacto de procedencia de algunos de ellos. Del Códice Selden, por ejemplo, hasta hace relativamente poco tiempo, Mary Elizabeth Smith descubrió que provenía del pueblo de Jaltepec; del Colombino-Becker tenemos noticia de que estuvo en poder de los caciques de Tututepec por lo menos desde principios del siglo XVI. Pero del Códice Nuttall no se tiene la certeza sobre su lugar de origen. Algunos investigadores piensan que pudo haber sido hecho en el señorío de Teozacoalco, debido a que precisamente en el lado 2 del códice se incluye una relación genealógica de los gobernantes de Teozacoalco y Zaachila. Sin embargo, yo considero que el Códice Nuttall está conformado por dos documentos distintos, lado 1 y lado 2, realizados en tiempos muy distantes y por muy diferentes razones.

En un estudio minucioso sobre las características físicas del códice, Nancy Troike descubrió que el anverso fue pintado después que el reverso. Ella encontró varias partes en el manuscrito original en las cuales la pintura había penetrado a través de pequeños hoyos de una cara del códice a la otra, y en todos los casos fue la pintura del anverso la que apareció cubriendo las escenas del reverso. Por lo tanto, Troike llegó a la conclusión de que las pinturas del reverso ya existían antes que las del anverso. Por esta razón, la autora considera como lado 1 a la sección que fue pintada primero, y como lado 2, la que se realizó después.

 

Manuel A. Hermann Lejarazu. Doctor en estudios mesoamericanos por la UNAM. Investigador en el ciesas-D.F. Se especializa en el análisis de códices y documentos de la Mixteca, así como en historia prehispánica y colonial de la región. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

Hermann Lejarazu, Manuel A., “Códice Nuttall, lado 2. La historia de Tilantongo y Teozacoalco (Introducción)”, Arqueología Mexicana, edición especial, núm. 29, pp. 8-12.

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