• 22-oct-2020

El jaguar y la vida

María del Carmen Valverde Valdés

El jaguar entre los mayas. Entidad oscura y ambivalente

El mundo subterráneo es también el espacio de la reproducción, es esencialmente la parte femenina del cosmos, donde se propicia y surge la existencia; es también el ámbito de los dioses de la tierra y el agua. Por lo tanto, la muerte en el pensamiento dialéctico maya necesariamente implica vida, porque de alguna manera siempre hay un renacimiento posterior; así, a la muerte hay que entenderla como parte de un proceso en este ciclo de regeneración periódica del universo. Por esto el felino también se encuentra íntimamente vinculado a la fertilidad y a la vida que surge de las entrañas de la Tierra, que es su campo de acción y su morada.

Se mencionó anteriormente el vínculo del jaguar con las cuevas, en la medida en que éstas representan puertas de entrada al inframundo; sin embargo, las cavernas simbolizan también el útero de la Tierra como nodriza y generadora, son lugares de origen. Es probable que los atributos o representaciones de jaguares que se han hallado en ellas vinculen al felino con la capacidad fecundante de la Gran Madre, con las energías de vida. En una gran cantidad de representaciones, en cerámica, en piedra, en pintura mural y en códices, el felino aparece con tocados de flores o rodeado de plantas, conchas y diversos motivos acuáticos, todos ellos símbolos de la fertilidad. En otras imágenes el jaguar no sólo está inmerso en un universo vegetal, sino que además aparece en una especie de procesión, acompañado de una serie de personajes, entre ellos seres antropomorfos descarnados y otros animales vinculados también al agua, la lluvia, la tierra y la vegetación, como sapos, cocodrilos, serpientes y tortugas. Cabe señalar que en el caso de las imágenes naturalistas del felino tampoco se está frente al animal biológico, sino ante un ser que, además de conservar las características físicas propias del depredador, ha adquirido otras, como el vestuario o la postura –comúnmente erecta–, que lo diferenciarían cualitativamente del mundo animal y lo introducirían al ámbito humano o al divino.

 

María del Carmen Valverde Valdés. Doctora en estudios mesoamericanos por la Facultad de Filosofía y Letras. UNAM. Investigadora y coordinadora del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM.

Valverde Valdés, María del Carmen, “El jaguar entre los mayas. Entidad oscura y ambivalente”, Arqueología Mexicana, núm. 72, pp. 47-51.

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