• 11-nov-2019

La geminación de los dioses (segunda de 5 partes)

Alfredo López Austin, Karina Munguía Ochoa

La vida de los gemelos entre los nahuas

Veamos, por ejemplo, algunos rasgos inherentes a los gemelos en la antigüedad indígena, en particular de los nahuas. Parece contradictorio que, frente al gran valor sagrado de la geminación divina, los gemelos fuesen considerados peligrosos por las sociedades antiguas. Al menos así lo afirma fray Bartolomé de las Casas al decir:

Si la mujer paría dos hijos o hijas de un vientre, que asaz en todas estas tierras es muy común, creían que había de morir en breve o el padre o la madre. Tenían por remedio, que el Demonio les había enseñado, matar el un hijo de los dos para que no muriese padre o madre. A los que así nacían de un vientre, llamábanlos cóhuatl, que quiere decir culebra, porque dicen que la primer mujer que parió así dos se llamó Cóhuatl, que quiere decir culebra, y de allí venía que estimaban que los así nacidos habían de comer a su padre o madre si no mataban el uno de ellos (Las Casas, Apologética historia sumaria, vol. II, p. 39).

La mencionada Cóatl es Coatlicue, la diosa de la tierra, y el nombre de cóhuatl o “serpiente” pasa al español de México como el nahuatlismo “cuate”, que designa a los gemelos, a los frutos dobles, en general a los seres pareados y, por extensión, a los amigos íntimos.

Pese a lo afirmado por Las Casas, podemos suponer que la costumbre de sacrificar a uno de los gemelos no era general, pues existían creencias relativas a los daños ocasionados por sus poderes sobrenaturales. Así se dice, por ejemplo, en el Códice Florentino, que los gemelos robaban a su paso el calor de los baños de vapor y el de los alimentos que se cocían en la olla; se apoderaban también del color rojo cuando era teñido el tochómitl, pelo del vientre de conejo que se usaba en la elaboración de prendas de lujo. Para contrarrestar el daño, se pedía a los causantes que atizaran el fogón del temazcal, que colocaran personalmente un tamal en la olla de cocción o que probaran el líquido con que se teñía el tochómitl. En el Códice Carolino se explica que los gemelos y sus padres “eran de naturaleza sobrada”, carácter que los hacía portadores de tlazolmiquiztli o “enfermedad de la basura”.

Mucho tiempo después, en el siglo XIX, los nahuas de Tlaxcala atribuían a los gemelos la facultad de curar las mordidas de serpiente, los piquetes de animales ponzoñosos y el xoxalli, mal que inflamaba los tendones. La etnología registra que en el siglo pasado, en Veracruz, se atribuía el poder de causar xoxalli tanto a los gemelos como a su “banco”, es decir, el hermano que nacía en el siguiente parto de la madre.

 

Alfredo López Austin. Doctor en historia por la UNAM. Investigador emérito del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM.

Karina Munguía Ochoa. Licenciada en comunicación y maestra en estudios mesoamericanos por la UNAM. Desde 2011 forma parte del equipo regional “Huasteca Sur-Sierra Norte de Puebla, Programa Nacional de Etnografia de las Regiones Indígenas de México”, INAH.

 

López Austin, Alfredo y Karina Munguía Ochoa, “La geminación de los dioses (segunda de 5 partes)”, Arqueología Mexicana, núm. 158, pp. 16-25.

 

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