• sábado, 23 de junio de 2018

Oxtankah. Lujo y poder en el Museo del Templo Mayor

En el año 2000, al explorar una cámara mortuoria en Oxtankah, al sur de Quintana Roo, la arqueóloga Hortensia de Vega y su equipo recuperaron dicho atavío que se halló cubriendo los huesos del tórax de un individuo adulto, presumiblemente un alto dignatario de la ciudad, fallecido hace mil 500 años.

La prenda ritual de Oxtankah es una obra de arte prehispánico que, con sus 1620 cuentas circulares nacaradas y 34 pendientes de distintos tonos rosados, remite al vasto mundo acuático que veneraba la sociedad maya, al mismo tiempo que suma nuevos conocimientos sobre los antiguos habitantes de la bahía de Chetumal.

Las piezas fueron elaboradas con cuatro especies de moluscos, de las cuales tres provienen de aguas marinas del Caribe y una de agua dulce, probablemente de Belice o del Petén guatemalteco que es zona de ríos.  Según Emiliano Melgar: “El  nácar de agua dulce emite colores claros y el de agua marina tiene tonos oscuros; los artesanos mezclaron ambas especies, lo cual indica que estaban buscando el color nacarado”.

Las 1620 lentejuelas fueron elaboradas con moluscos Pinctada imbricata y Psoronaias cocodrilorum. Para los 28 pendientes rectangulares y tres pares de colgantes en forma de L que forman el remate, se ocuparon caracoles Strombus gigas y Strombus alatus. Estas especies no pertenecen al litoral de la bahía de Chetumal ni son fáciles de obtener, lo cual añade un valor cultural especial al objeto.

Además, con la aplicación de la metodología experimental se identificó la secuencia de manufactura de cada cuenta y pendiente. Así, se sabe que los artesanos realizaron tareas de desgaste, corte, perforación, pulido y bruñido con herramientas de basalto, pulidores y buriles de pedernal, navajas o lascas de obsidiana y trozos de piel.

El análisis iconográfico en estelas, relieves, dinteles y esculturas mayas reveló una gran variedad de atavíos, y determinó que las lentejuelas estaban unidas en forma imbricada, por ello las perforaciones son excéntricas y sólo una de las dos caras tiene brillo; estos elementos le dan un carácter de prenda, no de collar o pectoral como podría pensarse.

Oxtankah. Lujo y poder, permanecerá abierta hasta agosto de 2016 en el Museo del Templo Mayor. De martes a domingo, de 9 a 17 horas.

Dirección de Medios de Comunicación, INAH