• 24-ene-2021

Xochicalco y su mercado

Kenneth G. Hirth

Identificar mercados antiguos es difícil y requiere una investigación arqueológica sistemática, empleando múltiples vías de búsqueda. Se ha investigado si en Xochicalco, Morelos, existieron los mercados durante el periodo Epiclásico (650-900 d.C.), cuando era uno de los principales centros culturales y políticos del Centro de México. Varias evidencias indican que Xochicalco tuvo un mercado prehispánico donde las mercancías se ponían en venta para sus residentes urbanos y para aquellos que habitaban las comunidades rurales de los alrededores.

Como muchos extensos centros urbanos, Xochicalco alberga una serie de grandes plazas públicas apropiadas para establecer mercados públicos. El candidato más idóneo para un mercado es un singular complejo de seis plazas adyacentes e interconectadas situadas sobre la Colina Sur del Cerro Xochicalco. Este conjunto, llamado Complejo del Mercado Sur, está situado en la intersección de dos de las mayores calzadas que llegan a Xochicalco desde el sur. Una larga plataforma de baja altura en el centro del complejo ayuda a identificar a éste como un mercado. Las descripciones etnohistóricas del mercado en Tlatelolco hacen referencia a un edificio al centro del mercado donde unos jueces se reunían para supervisar el justo intercambio y resolver las disputas y los casos de fraude que pudieran presentarse. La plataforma baja en el Complejo del Mercado Sur en Xochicalco podría haber cumplido esa misma función. En el Complejo del Mercado Sur se han llevado a cabo excavaciones estratigráficas. El área elegida para la excavación fue una pequeña plaza que mostraba varios indicios importantes de actividad asociada al mercado. Primero, las excavaciones confirmaron que el área era una plaza abierta con un solo edificio pequeño en el lado este. Más importante aún, la plaza tuvo un piso de barro construido sobre una base de arena y grava. Mientras que las plazas en las áreas ceremoniales eran recubiertas normalmente con estuco, el piso de barro era más idóneo para un mercado porque facilitaba el uso de postes para sostener los toldos, al mismo tiempo que contribuían a drenar tanto el agua de lluvia natural como los desperdicios líquidos que producían la cocina y la venta de alimentos en el mercado.

 

Kenneth Hirth. Doctor en antropología por la Universidad de Wisconsin-Milwaukee. Trabaja en el Departamento de Antropología de la Pennsylvania State University.

Hirth, Kenneth, “Los mercados prehispánicos. La economía y el comercio”, Arqueología Mexicana, núm. 122, pp. 30-35.

Si desea leer el artículo completo, adquiera nuestras ediciones impresa o digital:

Comercio y mercado. Versión impresa.