En este artículo se presenta la descripción técnica de una punta Clovis recuperada en Bacalar, su análisis morfológico y una discusión de las implicaciones que su hallazgo tiene para el estudio del poblamiento temprano en el Caribe mexicano.
Los primeros grupos humanos que poblaron Mesoamérica utilizaron puntas bifaciales acanaladas hechas de roca que formaban parte de su estrategia de subsistencia, la cual se centró en la cacería de megafauna. Sabemos que estos artefactos están ampliamente representados en América del Norte y se han fechado entre 13 300 y 12 800 años antes del presente (a.p.), particularmente en Estados Unidos y el norte de México.
En contraste, este tipo de piezas rara vez aparecen en zonas tropicales del sur de Mesoamérica, lo que ha derivado en que su registro arqueológico sea escaso y fragmentario en estas regiones. Recientemente, en las inmediaciones de Bacalar, en Quintana Roo, recuperamos una punta bifacial con doble acanaladura basal, lo que constituye un hallazgo excepcional dada su rareza.
El artefacto fue hallado en 2023, en el marco del Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren Maya, durante la excavación de una estructura arqueológica situada en las inmediaciones del poblado de Buenavista, entre las lagunas de Conejos y Bacalar.
Las características particulares de la punta remiten de manera directa a la tecnología Clovis, una tradición muy desarrollada para elaborar piezas de piedra en las que destacan el adelgazamiento bifacial, la presencia de acanaladuras basales en ambas caras y una morfología compatible con su uso como punta de proyectil. Estas peculiaridades la diferencian con claridad de las tradiciones líticas documentadas para las ocupaciones mayas posteriores en la región.
El hecho de encontrar un ejemplar con estas propiedades en el oriente de la península de Yucatán es significativo porque amplía el alcance geográfico conocido de la tecnología Clovis en Mesoamérica.
Esto sugiere que los grupos paleoindios, es decir, las poblaciones humanas más antiguas reconocidas en América, exploraron y explotaron ambientes tropicales mucho antes del establecimiento de las sociedades agrícolas.
En este artículo presentamos la descripción técnica del artefacto, su análisis morfológico y una discusión de las implicaciones que su hallazgo tiene para el estudio del poblamiento temprano en el Caribe mexicano.
TECNOLOGÍA CLOVIS EN EL CONTINENTE AMERICANO
Hace aproximadamente entre 13 300 y 12 800 años a.p., en amplias regiones del continente americano predominó la tecnología lítica Clovis, desarrollada por grupos de cazadores-recolectores durante el Pleistoceno final. A esta tradición se le llama así debido a que los primeros ejemplares fueron registrados cerca del pueblo de Clovis, en Nuevo México, y constituye uno de los referentes más tempranos y ampliamente reconocidos del poblamiento humano en América. Esta tradición es famosa porque probó que los grupos humanos coexistieron con fauna actualmente extinta, integrada por grandes mamíferos, como mamuts, mastodontes, caballos y perezosos terrestres, cuya caza y aprovechamiento formaron parte del contexto en el que se desarrolló y utilizó el tecnocomplejo Clovis.
Existe evidencia de tal tecnología desde Canadá hasta regiones meridionales como Venezuela, aunque su mayor concentración la vemos en Estados Unidos. En México hay varios ejemplares en la región norte, particularmente en el estado de Sonora y, de manera más limitada, en el occidente, centro y sureste del país. En Guatemala y Belice también hay reportadas puntas acanaladas, algunas de ellas procedentes de áreas geográficamente próximas a la región de Bacalar.
La ocupación humana asociada a la tradición de las puntas acanaladas Clovis se desarrolló durante el periodo Pleistoceno, correspondiente a los últimos milenios de la era glacial, cuando las condiciones climáticas eran más frías que las actuales. Basándonos en los estudios paleoclimáticos realizados en la cueva de Loltún, Yucatán, en ese periodo la temperatura ambiental promedio en la península debió ser ligeramente inferior a la moderna, con un clima más templado y seco. Estas mismas condiciones ambientales debieron predominar en la región de Bacalar.
Manuel E. Pérez Rivas. Doctor en Estudios Mesoamericanos por la UNAM. Profesor investigador de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH y responsable académico del Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren Maya.
Aurelio López Corral. Doctor en antropología por la Universidad Estatal de Pensilvania. Profesor investigador adscrito al Centro INAH Tlaxcala, y responsable de los tramos 2 y 6 del Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren Maya.
Víctor Rogelio Oseguera Barragán. Arqueólogo por la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Ha colaborado en proyectos arqueológicos de investigación, salvamento y rescate en Michoacán, Jalisco y Campeche, y como analista de material lítico en el Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren Maya.
Tomado de Manuel E. Pérez Rivas et al., "Tecnología lítica Clovis en el Caribe mexicano. Hallazgo de una punta acanalada en Bacalar, Quintana Roo", Arqueología Mexicana, núm. 199. pp. 88-93.


