Más allá de la ilustración de la historia patria o de la cultura indígena, el MNA se erige como un gran espejo en el que cada mexicano puede contemplar y recrear los más altos valores de su nacionalidad original y proyectarlos hacia el horizonte de la universalidad.
Varias de las obras actuales que se encuentran en el Museo Nacional de Antropología tratan básicamente de ilustrar mitos, repitiendo o estilizando formas que pertenecieron a un poderoso inconsciente colectivo que no pretendió narrar, sino simbolizar.