• 13-ago-2020

Bajo sitio. Lealtades y desavenencias

María Castañeda de la Paz

Lealtades y desavenencias entre la nobleza indígena durante la conquista de Tenochtitlan

Quien primero manifestó su desacuerdo con Moctezuma fue su sobrino Cacamatzin, señor de Texcoco, quien al verlo prisionero de los españoles se marchó de Tenochtitlan y se refugió en su señorío para preparar una rebelión. Moctezuma no toleró el desacato, lo denunció ante Cortés y éste permitió que el tlatoani tenochca le tendiera una trampa para traerlo de regreso. Fue entonces llevado al palacio de Axayácatl, donde se dice que le pusieron grillos para, a continuación, ser destituido de su cargo por Cortés, quien nombró a su hermano Coanacoch como nuevo señor de Texcoco. Otro importante noble que reprobó las decisiones del huey tlatoani fue Ixtlilcuecháhuac, señor de Tula y medio hermano de Moctezuma, quien, por no querer reconocer al rey de España y rendirle tributo y vasallaje, acabó como Cacamatzin. Bernal Díaz del Castillo apunta, asimismo, que como los señores de Tlacopan, Coyoacan e Itztapalapa apoyaron a Cacama, también acabaron presos, pero en este punto conviene ir por partes.

El señor de Itztapalapa ya hemos dicho que era Cuitlahua, quien en algún momento logró escapar de su arresto para encabezar la lucha armada contra la presencia española y la de sus aliados indígenas, apoyado por Cuauhtémoc, ante una situación que ya ambos consideraban inadmisible. Respecto al señor de Tlacopan (Totoquihuaztli) y el de Coyoacan (Quauhpopoca), todo parece indicar que siempre fueron fieles al huey tlatoani, aunque Totoquihuaztli murió pronto y su sucesor –Tetlepanquetzatzin– optó por la rebelión. Primero, al atacar duramente a los españoles cuando huían por la calzada de Tlacopan durante la Noche Triste; después, en el asedio a Tlatelolco, al estar siempre al lado de Cuauhtémoc.

El señor de Coyoacan, sin embargo, siempre estuvo junto a Moctezuma, aunque tras su muerte, y viendo el amenazante cerco que tenían levantado los tenochcas, fue quien recomendó la huida por la calzada de Tacuba. Fue también él quien, con ayuda de dos ballesteros construyó un puente (portátil) para que los españoles pudieran cruzar las acequias, debido a que los tenochcas habían levantado los puentes para evitar la fuga. Llegó incluso a dar su vida por ellos, al quedarse en la retaguardia mientras los otros cruzaban, motivo por el que fue herido de muerte con una lanza. Junto al señor de Coyoacan sabemos que también estuvo el de Xochimilco pues, como años después recordó su descendiente en una carta al monarca, su antepasado había aportado dos mil canoas cargadas de alimentos, además de doce mil guerreros que, a decir de él, fueron indispensables para que los españoles ganaran la guerra contra tenochcas y tlatelolcas. O sea, la conquista final de la isla.

Imagen: Cortés afirmó que los hijos de Moctezuma y otros señores que llevaba presos murieron en la Noche Triste (entre ellos Cacamatzin), Bernal Díaz del Castillo señaló que algunos murieron ahogados al tratar de cruzar las acequias dos mujeres se salvaron: doña Marina y doña Luisa Xicoténcatl. Doña Marina y doña Luisa Xicoténcatl en su llegada a Tlacopan. Lienzo de Tlaxcala, lám. 19. Reprografía: Marco A. Pacheco / Raíces.

 

María Castañeda de la Paz. Doctora en historia por la Universidad de Sevilla, España. Investigadora del IIA de la UNAM. Estudia la historia indígena prehispánica y colonial del Centro de México, y se especializa en la nobleza, la heráldica, la cartografía y los códices históricos indígenas.

Castañeda de la Paz, María, “Lealtades y desavenencias entre la nobleza indígena durante la conquista de Tenochtitlan”, Arqueología Mexicana, núm. 163, pp. 42-47.

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