• 18-sep-2020

Chiapa de Corzo prehispánico

Bruce R. Bachand, Lynneth S. Lowe

Chiapa de Corzo y los olmecas

El Chiapas prehispánico se ha conceptualizado como una subregión o provincia olmeca, por lo menos desde hace tres décadas (Pye y Clark, 2006). En fechas recientes, Chiapa de Corzo ha ocupado un papel destacado dentro de tal interpretación gracias a la propuesta del arqueólogo John Clark (2000), quien argumentó que el diseño inicial del sitio tuvo su origen en el de La Venta, una idea que ha sido seguida por Cheetham y Lee (2005) para concluir, con base en las evidencias cerámicas, que el florecimiento de Chiapa durante el Preclásico Medio pudo deberse a la existencia de un enclave étnico procedente de la costa del Golfo. A primera vista, los resultados de las excavaciones de la temporada 2010 parecerían proporcionar un sustento sólido a tales teorías. Sin embargo, el análisis detallado de las evidencias indica que la población local representó un papel fundamental en el ascenso de Chiapa de Corzo, que parece haber sido contemporáneo o ligeramente anterior a la construcción de edificios monumentales de La Venta.

Chiapa de Corzo

Chiapa de Corzo fue fundada por una población mixe-zoqueana que abarcó todo el istmo de Tehuantepec, desde las montañas de los Tuxtlas, en Veracruz, hasta la costa del Pacífico de Guatemala. Los materiales de esta época, asignados localmente a la fase Cotorra, se encuentran en cantidades considerables por toda la meseta que sirvió como base al antiguo poblado; sin embargo, no se ha podido ubicar hasta la fecha ningún edificio público, basamento habitacional, basurero, entierro o depósito ritual correspondiente a dicha fase que, cronológicamente, se traslapa con el apogeo de San Lorenzo, entre 1100 y 900 a.C. Los diseños de la cerámica olmeca del Preclásico Temprano, tales como la decoración excavada e incisa, las vasijas negras con borde blanco y el rocker-stamping, se encuentran presentes aunque en muy escasas cantidades, al igual que otros elementos típicos como las figurillas baby-face de engobe grueso.

Hacia 900 a.C. Chiapa de Corzo se convirtió en una aldea bastante extensa. Se erigieron los primeros edificios públicos, incluyendo un par de ellos (los Montículos 11 y 12) que probablemente funcionaron como un complejo de observación solar o estelar con el fin de regular las actividades comunitarias y las festividades. Las excavaciones practicadas en el extremo sur de la meseta sugieren que en el centro de la ciudad existía entonces un gran cuerpo de agua con drenajes de piedra, elementos comunes a otros centros olmecas tempranos.

 

Bruce R. Bachand. Arqueólogo, doctor en antropología por la Universidad de Arizona. Investigador de la Fundación Arqueológica Nuevo Mundo, Brigham Young University, y director del Proyecto Arqueológico Chiapa de Corzo.

Lynneth S. Lowe. Arqueóloga, maestra en estudios mesoamericanos por la UNAM. Es coordinadora del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM y participa como arqueóloga dentro del Proyecto Arqueológico Chiapa de Corzo.

Bachand, Bruce R., y Lynneth S. Lowe, “Chiapa de Corzo y los olmecas”, Arqueología Mexicana, núm. 107, pp. 74-83.

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