• 20-nov-2019

La arqueología de Teotihuacan

Eduardo Matos Moctezuma

Se ofrece un panorama histórico sobre la arqueología en esta ciudad prehispánica, que cuenta con un gran número de estudios publicados. La visión que abarca el presente artículo va desde el
siglo XVI hasta los trabajos más recientes en pleno siglo XXI .

 

Teotihuacan es, sin duda, una de las ciudades del México antiguo sobre las que se ha publicado un gran número de estudios; más de mil fichas bibliográficas así lo atestiguan. Su cercanía a la ciudad de México, pero todo su importancia arqueológica y su presencia en Mesoamérica, son factores importantes para que sobre ella se haya concentrado la atención de muchos especialistas. En su época, su influencia estuvo presente en todas las regiones de y posteriormente se convirtió en un miro para los pueblos que habitaron el  Centro de México.

En las siguientes páginas haremos un breve recuento de algunas de las más destacadas investigaciones efectuadas en la antigua ciudad, si bien hay que reconocer que todos los trabajos realizados en ella han aportado su parte, en mayor o menor grado, para el mejor conocimiento de la sociedad teotihuacana.

• Los grupos nahuas posteriores a Teotihuacan, al no saber quiénes habían construido la antigua ciudad, la atribuyeron a los dioses e, incluso, en ella ubicaron uno de sus mitos principales: aquel que habla del nacimiento del Quinto Sol, el Sol del hombre nahua. Testimonio de es o son las peregrinaciones que hacían al lugar y el relato del mito en distintas fuentes como, por ejemplo, en la Leyenda de los Soles (Códice Chimalpopoca). Fray Bernardino de Sahagún habla de este mito y de la fundación de la ciudad en su Historia general de las cosas de Nueva España, en el Códice Matritense de la Real Academia y en el Códice Matritense del Real Palacio. De Teotihuacan los aztecas copiaron el trazo de la ciudad en cuatro cuadrantes o barrios principales que vemos en Tenochtitlan. Excavaron en Teotihuacan, como lo demuestran las más de 40 piezas procedentes de esta ciudad que se encontraron en el Templo Mayor azteca, y copiaron los templos con talud y tablero; asimismo, pintaron motivos que recuerdan algunos elementos típicamente teotihuacanos y tallaron esculturas del dios viejo que imitan las figuras encontradas en Teotihuacan (López Luján, 1989).


• Hacia la segunda mitad del siglo XVII, don Carlos de Sigüenza y Góngora mostró interés por la antigüedad de Teotihuacan y realizó excavaciones en la Pirámide del Sol. Aunque no han llegado hasta nosotros documentos del sabio sobre ese interés, así lo señalan algunos de sus contemporáneos, como Gemelli Carreri, quien dice en su Giro del Mondo (1700): “Ningún historiador de los indios ha sabido investigar el tiempo de la erección de las pirámides, pero don Carlos de Sigüenza las considera antiquísimas y en poco posteriores al diluvio..." En cuanto a las excavaciones, el ilustre don Lorenzo Boturini señala en su Idea de una nueva Historia General de la América Septentrional:

Era este Cerro en la antigüedad perfectamente cuadrado, encalado, y hermoso, y se subía a su cumbre por unas gradas, que hoy no se descubren, por haberse llenado de sus propias ruinas, y de la tierra que le arrojan los vientos, sobre la cual han nacido árboles y abrojos. No obstante estuve yo en él, y lo hice por curiosidad medir, y, si no me engaño, es de doscientas varas de alto. Asimismo mandé sacarlo en Mapa, que tengo en mi Archivo, y rodeándole vi, que el célebre Don Carlos de Sigüenza y Góngora había intentado taladrarle, pero halló resistencia (Boturini, 1746).

Se trata, por lo tanto, del primer intento conocido por investigar el monumento. Ignacio Bernal, al referirse a Sigüenza, dice que: "... lleva a cabo la primera exploración francamente arqueológica, en la que trata de utilizar un monumento para esclarecer algún problema histórico" (Bernal, 1979).

• Un trabajo interesante fue el plano de Teotihuacan que, en 1864, realizaron los miembros ele la Comisión Científica de Pachuca, bajo el mando del ingeniero Ramón Almaraz. En ese trabajo se usaron por primera vez aparatos de precisión y, además, se excavaron algunos tlateles. También hay que recordar los trabajos de Désiré Charnay y la utilización de la fotografía como medio de documentación arqueológica en la segunda mitad del siglo XIX.

• En las postrimerías del siglo XIX, don Leopoldo Batres descubrió el Templo de la Agricultura, en la Calle de los Muertos, y en 1905 emprendió trabajos en la Pirámide del Sol, bajo los auspicios del gobierno de don Porfirio Díaz. Un dibujo de Batres muestra la pirámide con cuatro cuerpos y en sus esquinas esqueletos de infantes. En la reconstrucción que hizo del edificio le aumentó un cuerpo más, como lo asienta Remy Bastien en su tesis La pirámide del Sol en Teotihuacan (1947). Asimismo, se construye el museo de sitio y se establecen leyes de protección para la zona.

• En 1917, don Manuel Gamio y sus colaboradores comienzan sus trabajos en Teotihuacan, en los cuales aplica su conceptos de investigación integral al estudiar una región a partir de dos categorías: población y territorio vistos en su devenir histórico, desde la época prehispánica hasta el momento actual. Se trata de una investigación ínter y multidisciplinaria en la que participan diversos especialistas, cuyos resultados quedan plasmados en los tres volúmenes editados, en 1922, por la Secretaria de Agricultura y Fomento con el título de La población del Valle de Teotihuacan. Con esa investigación estamos ante el surgimiento en México de la antropología como ciencia -con las ramas que la conforman: arqueología, antropología física, etnología y lingüística-, que tiene sus raíces en la Escuela Internacional de Arqueología y Etnología Americana. La finalidad del estudio es, mediante la in- vestigación, mejorar las condiciones de la población de ese momento.

En relación con la arqueología son importantes los trabajos desarrollados en la Ciudadela, en donde se encuentra el Templo de Quetzalcóatl y se excava todo el conjunto. También se realizaron excavaciones en la Calle de los Muertos y hacia 1920 se abrió un túnel hacia la parte media del primer cuerpo de la Pirámide del Sol. Posteriormente, otros investigadores, como José Pérez y Eduardo Noguera, perforaron en 1933 otro túnel para conocer el interior del monumento y más tarde, en 1962, el doctor Robert Smith excavó el cuarto cuerpo de la pirámide, en donde también hizo sondeos el doctor René Millon.

• Otro trabajo importante fue el del doctor Sigvald Linné, del Museo Etnográfico de Suecia, en los treinta. Fue de los primeros en excavar conjuntos habitacionales complejos, como Xolalpan y Tlamimilolpa, lo cual ofreció una visión de la manera en que vivían los teotihuacanos. Posteriormente, se encontraron otros conjuntos que enriquecieron el tema, como las investigaciones realizadas hacia 1940 por don Alfonso Caso en Tepantitla, en donde localizó una serie de habitaciones alrededor de patios y la pintura mural que se conoce como Tlalocan; asimismo, se llevaron a cabo excavaciones en el conjunto ele Atetelco. Los trabajos de Pedro Armillas con la Vikíng Fund, entre 1942- 1943, dieron como resultado el hallazgo de los famosos "pisos de mica" en conjuntos de la Calle de los Muertos. Una década después, Laurette Séjourné excavó varios sitios habitacionales, como Yayahuala, Zacuala y Tetitla. Más tarde se exploraron Oztoyahualco y La Ventilla, con lo que se amplió el estudio sobre la función y distribución interna de estos conjuntos.

• Hacia los sesenta se desarrollaron tres proyectos importantes. El doctor René Millon realizó el "Teotihuacan Mapping Project", en el que aplicó diversas técnicas para la elaboración del plano de la ciudad, con base en recorridos de superficie, utilización de fotografía aérea y excavaciones. Así, estableció con mayor precisión tres aspectos importantes: la cronología de Teotihuacan, la densidad de población y la extensión de la urbe, datos hoy en día vigentes con algunas modificaciones. También encontró depósitos de agua que abastecían a la ciudad.

Por su parte, el doctor William Sanders, de la Universidad de Pennsylvania, llevó a cabo el "Teotihuacan Valley Project''; realizó recorridos, excavó cerca de la antigua ciudad y expuso su idea de las regiones simbióticas.

Entre 1962 y 1964, bajo la coordinación de Ignacio Bernal, el INAH realizó el "Proyecto Teotihuacan". Se excavaron gran parte de la Calle de los Muertos, la Plaza del Sol  y la de la Luna. Se estableció que conjuntos como el Palacio de las Mariposas y el de los Caracoles Emplumados tenían características diferentes a las de los hasta entonces conocidos conjuntos departamentales. También se recuperaron restos de pintura mural, como la de los Anima- les Mitológicos, en la parte oeste de la Calle de los Muertos, y, en el lado oriente, se localizó el Gran Puma, entre muchos más. Se realizaron excavaciones en La Ventilla, dirigidas por Román Piña Chán, y Laurette Séjourné continuó con los trabajos en Tetilla.

• Diversos estudios aportaron datos significativos sobre la cultura teotihuacana. Mencionaremos en primer lugar el hallazgo, a principios de los setenta, de una cueva de- bajo de la Pirámide del Sol, en la que se encontraron muros y restos de canalones de piedra de la época teotihuacana. Los trabajos, a cargo de don Jorge Acosta, arrojaron información relevante en relación con la construcción de la pirámide en ese lugar. Se ha discutido si la cueva, con cerca de 100 m de largo, es natural o artificial. Creo que este asunto no importa tanto; lo que realmente interesa es que la presencia de una cueva en ese lugar, ya sea natural o construida por el hombre, nos remite a considerar la importancia de edificar encima de una cueva, lugar que representa la dualidad por excelencia del mundo prehispánico: vida y muerte. La cueva era donde nacían pueblos y por donde se iba al mundo de los muertos.

 

Eduardo Matos Moctezuma. Maestro en ciencias antropológicas, especializado en arqueología. Fue director del Templo Mayor, INAH. Miembro de El Colegio Nacional. Profesor emérito del INAH.

 

Matos Moctezuma, Eduardo, “La arqueología de Teotihuacan”, Arqueología Mexicana núm. 64, pp. 28-35.

 

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